Nada fácil fue la travesía. Pese a la mala mar, los participantes superaron el recorrido íntegro sin que se registraran más que cuatro o cinco vuelcos y algún que otro mareo. En total sólo tres participantes tuvieron que ser remolcados y ayudados.
Como cada año, desde hace más de dos décadas, se dio la salida a las 9 horas desde la playa de Sant Elm. La enorme flota, compuesta por 500 palistas, 27 barcos de apoyo de voluntarios de la organización y del pueblo, más la Guardia Civil del Mar, los GEAS, Protección Civil y Salvamento Marítimo enfilaron rumbo al Cap Llebeig, dejando el islote de Panteleu y Dragonera por estribor. De este modo, los participantes llevaron el viento en la popa en la mayor parte del recorrido, por lo que esta fue una de las vueltas a Dragonera que se han hecho más rápido.
En poco más de una hora llegaba el primer participante al pequeño puerto de Dragonera. El resto, en una hora y media, entraban muy cansados pero satisfechos por el esfuerzo realizado y la satisfacción de haber vivido una experiencia muy especial.


