Las navieras alertan del perjuicio económico que supondrá cobrar la ecotasa a los cruceros
Cruises Lines International Association (CLIA), la asociación que representa a las 63 compañías de cruceros más importante del mundo y que supone el 95% de la flota mundial, ha manifestado a este periódico que “a la espera de poder reunirse dentro de unos días con el gobierno balear de momento la asociación se muestra “muy preocupada por la propuesta anunciada y por el impacto negativo que el nuevo impuesto puede provocar en la contribución económica de la industria de cruceros en las Baleares”.

Cruises Lines International Association (CLIA), la asociación que representa a las 63 compañías de cruceros más importante del mundo y que supone el 95% de la flota mundial, ha manifestado a este periódico que “a la espera de poder reunirse dentro de unos días con el gobierno balear de momento la asociación se muestra “muy preocupada por la propuesta anunciada y por el impacto negativo que el nuevo impuesto puede provocar en la contribución económica de la industria de cruceros en las Baleares”.

A este respecto Clia advierte, que como resultado directo de su imposición “algunas compañías podrían optar por reducir su presencia o modificar sus itinerarios” y que si esto ocurriera el puerto de Palma “perdería su liderazgo entre los puertos de cruceros más importantes de Europa”. Y que tal circunstancia “perjudicaría a la economía de las islas, así como a la de muchos negocios locales”.

Por otro lado, el anuncio realizado por el ejecutivo balear de aplicar a partir del próximo año una tasa turística a los cruceristas que arriban a Baleares parece que en principio no va a contar con la oposición de los consignatarios que tienen que recaudarla ni de las compañías navieras propietarias de los cruceros, según ha podido constatar Gaceta Náutica. Si bien unos y otras, han comunicado que antes de dar su conformidad definitiva, prefieren retrasar su decisión hasta conocer el reglamento (hoy un simple borrador) que va a acompañar la puesta en marcha a finales de 2016 de esta nueva ecotasa, en la actualidad rebautizada como “impuesto del turismo sostenible”.

Miguel Puigserver, presidente de Apeam y portavoz de los consignatarios en la comunidad autónoma coincide con Clia al señalar que el principal problema está “en saber sí las compañías están por la labor de asumir esta nueva tasa”, que constituiría, informó, la cuarta que tendrían que pagar los cruceros, en tanto que ya pagan otras tres tasas portuarias en los puertos de interés general de Baleares: la T-0 que sufraga la señalización marítima en la costa y en los puertos, la T-1 por uso de la zona de servicio del puerto y cuya cuantía depende del tamaño y volumen del buque y la T-2 que abonan todos los pasajeros por el mero hecho de recalar y que asciende a 2,7 euros por persona.

El portavoz de los consignatarios isleños destacó que la “cuestión aún no está nada clara” porque si las compañías de cruceros se niegan a aceptar la ecotasa “habrá que preguntarse si los barcos seguirán o no viniendo a Baleares”. Puigserver asimismo ha recordado que las navieras programan sus rutas turísticas con dos años de antelación, un significativo detalle, resaltó, que “hay que tener en cuenta”. Es decir, que aunque fuera aceptada por las compañías, no se comenzaría a recaudar hasta 2018 por la imposibilidad de aplicarla a los turistas que ya han pagado la reserva de sus viajes a dos años vista. Y con el problema añadido que si los cruceristas no quieren desembarcar en Baleares, y se les exigiera su cobro sin hacerlo, las compañías podrían perder muchos clientes y se encontrarían obligadas a dejar de hacer escala en las islas.

Las advertencias y la preocupación sobre los efectos del nuevo impuesto en la economía balear mostrada tanto por Clia como por Miguel Puigserver es, según el sector naviero, comprensible, si se tiene en cuenta que hasta ahora el anuncio el Govern simplemente se ha limitado al mero deseo de instaurar el impuesto, sin pormenorizar en cuanto a los cruceros se refiere, cuales serán las exigencias que se aplicarán a estos. Cabe recordar, al efecto, que descartada la posibilidad de poder recaudarlo en los puertos y aeropuertos por la oposición del Ministerio de Fomento, la única novedad manifestada por el ejecutivo ha sido que serán los consignatarios quienes actuarán como agentes recaudadores y que su liquidación ha de ser trimestral y entregada a la Agencia Tributaria de Baleares.

Además, fuentes de la Consejería de Turismo han dejado caer la probabilidad de que la nueva ecotasa turística será aplicable a todos los turistas embarcados, extranjeros o residentes, excepto a los menores de 14 años y al personal laboral de los cruceros, aunque estos incluso bajen a tierra. Como dato saber que un crucero puede llevar más de mil trabajadores a bordo.

También dan por hecho que la cuota tributaria del impuesto en los cruceros será de 2 euros en temporada alta y la mitad en temporada baja para incentivar, dicen, la desestacionalización turística y que puedan venir cruceros durante el invierno. Del mismo modo los cruceristas pagarán los mismo que los turistas que se alojen en establecimientos hoteleros de cinco estrellas o apartamentos turístico de 4 llaves. Así, por poner un ejemplo, un crucero con 4.000 cruceristas de 14 años en adelante, pagará 8.000 euros por escala en temporada alta y 4.000 en temporada baja.

Valga informar que el pasado año 2014 llegaron a Baleares un total de 1.586.524 cruceristas en 678 escalas, 475 de ellas en Palma. Lo que hubiera supuesto una recaudación máxima de haber estado vigente la ecotasa de 3.173.048 euros. Por último, y a modo de referencia, señalar que la ecotasa a los cruceros impuesta por primera vez en Cataluña en 2012 tiene un máximo de 2,50 euros por crucerista, y que a diferencia de Baleares los únicos exentos son los menores de 16 años.

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