Es preocupante la obsesión que muestran los políticos municipales de Més y el PSOE, encabezados por el regidor de Urbanismo, Antoni Noguera, hacia el Club Marítimo del Molinar, entidad sin ánimo de lucro dedicada desde hace 99 años a la pesca y la náutica recreativa.

Es preocupante la obsesión que muestran los políticos municipales de Més y el PSOE, encabezados por el regidor de Urbanismo, Antoni Noguera, hacia el Club Marítimo del Molinar, entidad sin ánimo de lucro dedicada desde hace 99 años a la pesca y la náutica recreativa.

Una imagen elocuente: la cubierta del edificio que el Ayuntamiento quiere proteger es de uralita. A la derecha, el barco más grande del club, un velero de seis metros y medio de eslora con la orza abatible.

Incomprensible que dos supuestos partidos progresistas acusen de especuladores urbanísticos a los socios del club, humildes trabajadores, muchos ya jubilados y con una pensión paupérrima. Y aberrante que en pleno siglo XXI una institución pública, el Ayuntamiento de Palma, muestre tal sectarismo político contra los más antiguos vecinos del Molinar de Levante, el más decano de los barrios obreros no solo de Palma, sino de toda Mallorca, hoy convertido en su mayor parte en una macro urbanización de residentes yuppies y liberales de alto poder adquisitivo, propietarios de casas y solares valorados en más de seis cifras.

Y ya monstruoso que estos nuevos habitantes, los auténticos especuladores que compraron barato y han reconstruido las viejas casas cambiando todo el skyline de la primera línea sumándoles pisos, hayan tenido encima la arrogancia de constituir una plataforma vecinal llamada Al Molinar, Port Petit, desde la que pretenden decir a los trabajadores supervivientes del barrio cómo ha de ser el arrabal en el que siempre han vivido, negándoles incluso la supervivencia del centenario centro de reunión de toda su vida.

¿Cómo es posible esto? ¿Cómo es posible que este colectivo de recién llegados se atreva a insinuar que desea convertir el club en un puerto museo? ¿Quizás para exhibir a sus viejos socios como rareza pública? ¿Quiénes se creen que son los jóvenes miembros de este colectivo para decidir paternalistas lo que quieren quienes no son sus abuelos? ¿Porqué no pueden querer o tener mejoras los socios en su club? ¿Qué ocurre, que como son humildes, acaso no pueden tenerlas? ¿Cómo es posible que Més y el PSOE sean los ejecutores de este abominable recorte patrimonial y social a los más mayores, patrocinado por los nuevos ricos del barrio?

¿Cómo es posible que el regidor Noguera pretenda incapacitar por prodigalidad a los socios cuando estos no quieren despilfarrar sus pocos dineros en un Puerto Portals sino en una pequeña ampliación cuyo tamaño no es mayor que la del vecino club náutico de Portixol? Es posible, casi seguro, que el señor Noguera, por su juventud no recuerde lo que fue, hasta hace solo veinte años el Molinar de Levante. Yo se lo recordaré.

Era la última barriada de Palma. Eso es lo que era. La de los obreros y los pobres, en donde el Ayuntamiento no invertía nunca. Ni una peseta. Ni siquiera en alcantarillado. Era un barrio de obreros cuyas casas nada tenían que ver con las viviendas reformadas que se ven ahora. Era una barriada de vaquerías. Y nunca fue un barrio pescador, como se pregona ahora, aunque vivieran unos cuantos profesionales en el mismo. Sí el Portixol, y muy pocos y de artes menores. Hace ya más de cuarenta años que los pescadores tienen sus barcos en la Lonja de Palma. ¿A que viene pues destacar una singularidad que El Molinar no tuvo nunca? ¿Hablamos de su paseo marítimo? Era una carretera llena de baches al lado del mar. Y nadie iba a pasear ni a bañarse al El Molinar, un barrio de trabajadores. No mintamos.

Podría decir muchas más cosas sobre esto pero es mejor que otros las recuerden. O yo mismo en otro artículo. Pero ahora, para acabar, decirles a los progresistas ediles palmesanos que la asociación Al Molinar, Port Petit es tan sólo una pequeña parte de los vecinos. Y que no son como genuflexo los trata mimosamente el regidor Noguera, el pueblo. Téngalo en cuenta, regidor, solo una parte y pequeña del pueblo. No generalice a todo el barrio en ellos. No se apropie del pueblo. Aquí estamos hablando de personas, de gente humilde y mayor, de jubilados. No de especuladores. Tenga, por favor, un poco más respeto de respeto por la verdad y por ellos.

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