SEGURIDAD
La vuelta al mundo demuestra que la mar es un gran basurero
Cinco de los siete veleros retirados de la Vendée Globe han sufrido impactos con objetos flotantes no identificados, un problema frente al que casi nada se puede hacer

Cinco de los siete veleros retirados de la Vendée Globe han sufrido impactos con objetos flotantes no identificados, un problema frente al que casi nada se puede hacer

Ha pasado más de un mes desde que los marinos de la Vendée Globe zarparon de las Sables D’Olonne, y de los siete veleros que se han tenido que retirar cinco ha sido por colisiones con objetos flotantes no identificados (OFNIS), una terminología con la que cada vez con más asiduidad nos vamos familiarizando. Pero también el inglés Alex Thomson, que viene disputando el liderato al francés Armel Le Cleac’h desde el inicio de la prueba, navega con el foil de estribor arrancado tras golpear a uno de estos objetos
Romain Attanasio, por su parte, se tuvo que desviar hasta una bahía cercana a Ciudad del Cabo para reparar sin ayuda los dos timones de su barco que habían sido arrancados de cuajo de sus soportes tras otra brutal colisión con un objeto semisumergido a la deriva. Por fortuna para el marino galo pudo hacer una reparación de fortuna y regresar a la regata.  -foto adjunta-
Pero quizás el momento más grave hasta el momento que se ha vivido en esta edición de la Globe, y que pone de manifiesto cuanto contamos, fue cuando Kito de Pavant se detuvo de improviso surfeando una ola a más de 20 nudos, con el fatal resultado de la rotura total de la quilla y  la consiguiente entrada de agua en el barco; unas horas después, se vería obligado a pedir ayuda a la Organización, que logró desviar de su rumbo al barco galo que lleva las provisiones desde las islas Mauricio a las Kerguelen y que, de forma casi milagrosa, se encontraba a tan solo 100 millas del náufrago, pues este barco solo conecta las Islas cuatro veces al año.
Cada día la mar está más infestada de objetos; sobre todo de contenedores y troncos de árboles que caen de los mercantes en los temporales, y que debido a los cierres que llevan unos y a la flotabilidad de los otros tardan mucho en sumergirse, lo que provoca que los veleros de recreo que navegan por cualquier océano del mundo se vean constantemente en peligro a nada que sus velocidades sobrepasen los cinco nudos.
La llegada al mercado de pequeños sonares horizontales que pueden escrutar bajo la superficie de la mar que tenemos en proa se me antoja la única solución a tan arduo problema; aunque, también es verdad que para los veleros de la Globe es más difícil encontrar un remedio por navegar de forma sostenida a 25 nudos con puntas de 35, pues, a esas velocidades, es imposible localizar los OFNIS. 
Las dos inmensas islas de plásticos que se han formado en el Pacífico, los miles  de contenedores y troncos arrojados a la mar, las poluciones por hidrocarburos, los vertidos de aguas residuales sin tratar, etc, van matando a la mar, y podéis estar seguros que, como en la Globe y aunque tratemos de ignorarlo, ya estamos pagando por nuestra persistente desidia.
 

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