Da igual lo que hayan dicho y sigan diciendo sobre su pervivencia la Autoridad Portuaria de Baleares (APB), el Ayuntamiento de Palma y Salvem es Molinar. Y voy a desvelar por qué no pueden cumplir estas entidades sus promesas. La más importante y principal, que la mismísima Ley de Puertos del Estado imposibilita a la APB que pueda llevarlas adelante y porque precisamente por ello tiene ya en contra, por razones legales y técnicas, a sus propios técnicos, que no quieren volver a verse envueltos en decisiones presidenciales, léase políticas, de la cúpula, que les sigan amargando el trabajo como lo llevan haciendo desde hace dos décadas.
En segundo lugar, porque la APB tiene que someterse a las recomendaciones de Capitanía Marítima y en este caso concreto sus técnicos ya emitieron hace tiempo su dictamen: la instalación portuaria había quedado obsoleta y para seguir funcionando le urgía tomar varias medidas de seguridad. Entre las cuales se encontraba el necesario aumento del dragado interior (cuyo fondo mide tan sólo 0,80-1,50 metros) y el no menos ineludible y profundo dragado exterior y obligado cambio de apertura de la bocana (sometida a fuertes corrientes marinas). Ello, con el apercibimiento de que no hacerse estas obras mayores faltaría la seguridad exigida y por tanto sobrevendría el cierre de la instalación portuaria.
.s1 En cuanto al Ayuntamiento de Palma, este organismo no tiene competencia alguna en el frente marítimo, tan solo potestad de regulación edificatoria en inmuebles sitos en dominio público portuario que no presten servicio público de este tipo. O sea, muy pocos. Como son las sedes de los clubes náuticos. O una cafetería. O una oficina comercial. Nada más. Por lo que la APB no puede, como se ha comprometido, reconstruir idénticamente la sede del Club Marítimo del Molinar, si no derriba primero la existente (ya centenaria y con vicios ocultos) y la vuelve a edificar como inmueble portuario, por ejemplo, como Capitanía del Puerto. ¿Se ha comprendido todo esto? El nuevo puerto no puede ser igual al actual.
Por lo que respecta a Salvem es Molinar, cabe recordar, que es tan solo una asociación vecinal sin fuerza jurídica alguna para intervenir sobre el futuro del mismo. Tan solo con poderío para protestar y unir a su plausible protesta algunos apoyos políticos. Nada más. Y estos, téngase siempre presente, no intemporales, sino sometidos a la variabilidad social y política, a su posible cambio, al menos, cada cuatro años. Y más en El Molinar, en donde la mayoría de las asociaciones vecinales tradicionales apoyaban la última ampliación propuesta por el club. Por lo que el supuesto éxito de Salvem es Molinar es efímero, susceptible de no tener continuación política (que es el único apoyo que tiene ahora) ni social (que Salvem no lo tiene en el barrio, sino fuera de él).
Y digo supuesto, porque hoy por hoy lo único que ha conseguido esta asociación es acosar hasta su ruina al Club Marítimo del Molinar, la entidad náutica deportiva más antigua de Baleares, y cargarse además toda la instalación portuaria, porque, diga lo que diga la entidad Salvem es Molinar, el actual puerto, por razones legales y técnicas no puede mantenerse como está. Precisa de un cambio histórico, la pequeña ampliación propuesta por el propio club, a la que altanera y erróneamente se ha negado hasta hundirlo, paradojas de la vida, Salvem es Molinar.


