Ana María de Soto fue la primera mujer infante de Marina de España, pero para alistarse tuvo que fingirse varón. Ingresó como Antonio María de Soto en el 11º Batallón de la 6º Compañía a los 16 años y está documentado que en 1794 entró en combate por primera vez en la defensa de Rosas a bordo de La Mercedes, una fragata dotada con 34 cañones, según viene recogido en el capítulo “El sargento Soto” escrito en 1898 por el coronel de Infantería de Marina Félix Salomón.
"Sin otro porvenir que la miseria, Ana María decidió largarse. Carretera y manta, recorrió los casi trescientos kilómetros que separaban su rincón natal de San Fernando, en Cádiz, para alistarse en los Batallones de Marina. Si eras español, pobre y analfabeto, la mejor forma de pelechar, comer caliente y ver algo de mundo, consistía en enrolarte en aquella hueste, blasonada de gloria y orgullo, cuyos uniformes encima eran una chulada", escribe Oscar Lobato en este artículo de Zenda Libros
.s1El batallón de Marina en el que militó la joven durante más de cinco años reforzaba las dotaciones de la marinería de leva y participó en numerosas contiendas, entre otras, en la batalla del Cabo San Vicente.
Un reconocimiento médico a causa de unas fiebres desveló su condición de mujer, por lo que fue desembarcada a la espera de castigo. Sin embargo, Carlos IV le otorgó por decreto real el rango de sargento mayor y una pensión vitalicia de 2 reales diarios en reconocimiento a su coraje y, aunque fue obligada a abandonar su carrera como militar, fue expresamente autorizada a emplear los colores de los batallones de marina y las divisas de sargento en sus ropas de mujer por su “heroicidad, acrisolada conducta y singulares costumbres”, a petición del comandante general de la Escuadra del Océano, José de Mazarredo.
La Mercedes sería hundida en 1804 durante un ataque de los navíos ingleses, en el sur de Portugal, frente al Cabo de Santa María.


