Suelo callarme, devolverles la mirada más serio todavía y responderles en gallego con otra pregunta, interpelándoles si me están tomando el pelo o si de verdad creen lo que me preguntan. La mayoría da un paso atrás y opta por responderme en broma lo primero, pero ha habido más de uno, y no voy a decir quienes, a quien les molesta que responsabilice «siempre» a los políticos de lo que pasa en la náutica. Dejando a un lado que no siempre es así y que he puesto en evidencia a más de un club náutico, empresario o deportista, ahí está la hemeroteca, la realidad es que siento ¡y mucho! que cada vez más son culpables los políticos. Como creo es así, no tengo por qué ocultarlo ni hacer una genuflexión literaria con ellos y menos mentir a quienes me leen. Voy a ponerles dos ejemplos.
Hace unos días el presidente del Consell de Mallorca nos ha comunicado triunfalista que ha incluido en los presupuestos de su institución la creación, a finales del año que viene, del Museo Marítimo de Mallorca, para el que se ha destinado 250.000 euros. También que no será un museo al uso, sino descentralizado, con varios centros repartidos en distintos lugares de la isla. Y, asombroso, añade que desde el cierre del antiguo museo en 1972 «no ha existido ninguna entidad que se haya hecho cargo de esta responsabilidad».
Pues bien, el señor Miquel Ensenyat nos miente porque la única entidad que en estos 45 años se ha preocupado de la difusión y protección del patrimonio marítimo mallorquín ha sido la Asociación de Amigos del Museo Marítimo (AAMM), presidida sucesivamente por Javier Pastor Quijadas, Hortensia Blanco y Manolo Gómez. El político insular esconde adrede esta realidad para que no descubramos que el Consell no ha hecho nada en todo este tiempo por la creación del museo. Debería pedir disculpas inmediatas a la AAMM por lo que ha dicho.
.s1 El plan director del Museo del que ahora presume, elaborado por el Consell, es una copia actualizada del que en su momento realizó Javier Pastor Quijada y que cedió a la institución poco antes de morir. Además, la descentralización de la ubicación del museo fue una ocurrencia de María Antonia Munar, antecesora en el cargo de Ensenyat, y rechazada por Pastor por obvias razones museísticas.
El presidente del Consell lo sabe aunque ahora quiera presentarlo como una gran novedad cultural. Por último, Ensenyat también sabe y no dice que el empresario turístico Gabriel Barceló, el expresidente de Autoridad Portuaria, Alberto Pons, y el auditor, Juan Enseñat, dedicaron varios años a la búsqueda física del patrimonio marítimo y de un edificio emblemático y céntrico que pudiera albergar el museo. Lo encontraron en la entrada misma de Palma y lo más importante es que presentaron cuatro millones de euros privados, no públicos, para la creación del museo pero este magnífico proyecto fue boicoteado «por las instituciones mallorquinas». ¡Por los políticos! . Así que pregunto: ¿Acaso debemos dar las gracias al Consell de Mallorca por oponerse?, sabiendo lo que sabemos, ¿debemos rendir pleitesía al olvidadizo Ensenyat? ¡Pues va a ser que no!
Y un adelanto. Puestos en contacto con la Unesco, esta entidad internacional ha reconocido a Gaceta Náutica, que el Comité del Centro del Patrimonio Mundial que concedió en 1999 la protección como Patrimonio de la Humanidad de diversos lugares de la islas de Ibiza y de Formentera como patrimonio protegido por la entidad, no ha sido informado ni por el Ayuntamiento de Ibiza, ni por el Consell y tampoco por el Govern de que la ensenada de Talamanca (protegida por su pradera de Posidonia oceánica) ha estado sometida desde los años 80 hasta hace seis meses a vertidos diarios de aguas fecales, químicas residuales, y salmuera, procedentes de la depuradora y de la desaladora de Ibiza, con un largo historial de días de prohibición del baño público.
Tampoco que la Conselleria de Medio Ambiente ha dejado abandonado el kilométrico emisario (1.280 metros) de fibrocemento, con un alto contenido de amianto, en su fondo marino. El Comité de la Unesco está estudiando qué medidas correctivas tomar, entre las que se incluye borrar a Talamanca de la Lista de Protección. ¿Mienten o no los políticos?


