OPINIÓN
Los puertos son infraestructuras estratégicas
Las instalaciones náuticas han devenido una de las industrias más sólidas y de futuro dentro del panorama industrial de Baleares. Éstas aguantaron la crisis sin destruir empleo, y no crearon más por la  falta de  capacidad de acogida  y de personal  especializado,  verdadero talón de Aquiles del sector, que viene luchado desde hace años para resolver esta deficiencia estructural y de la que ahora parece que la administración pública ha empezado a tomar conciencia, adoptando decisiones positivas en el marco de  la legislación portuaria.

Las instalaciones náuticas han devenido una de las industrias más sólidas y de futuro dentro del panorama industrial de Baleares. Éstas aguantaron la crisis sin destruir empleo, y no crearon más por la  falta de  capacidad de acogida  y de personal  especializado,  verdadero talón de Aquiles del sector, que viene luchado desde hace años para resolver esta deficiencia estructural y de la que ahora parece que la administración pública ha empezado a tomar conciencia, adoptando decisiones positivas en el marco de  la legislación portuaria.

La nueva regulación  de las  titulaciones náuticas, la modificación del impuesto de matriculación para embarcaciones chárter, la propia normativa para el desarrollo de  la actividad de chárter  o la iniciativa de centros de formación profesional  náutica son prueba de ello.

Estas infraestructuras, que la iniciativa privada realizó partiendo de un solar yermo, (normalmente un espejo de agua de dominio público), han permitido generar un vasto patrimonio portuario que mediante la reversión de las obras e instalaciones desarrolladas en espacio de agua al Estado o a la Autonomía, según el caso, acabará siendo patrimonio portuario de todos los ciudadanos. En estas instalaciones, con profunda vocación de servicio público, cohabitan perfectamente una actividad productiva y un espacio ciudadano para disfrute de residentes y visitantes.

Esta actividad productiva permite generar una importante contribución por  vía de  cánones,  tasas e impuestos a las arcas públicas, para el sostenimiento y mejora de las infraestructuras portuarias en todos sus ámbitos, convirtiendo así a la iniciativa privada (tanto en el modelo de club como en de sociedad mercantil)  en el protagonista esencial de la financiación, explotación y prestación de los servicios náuticos. 

Como otro efecto positivo cabe destacar que al amparo de estas instalaciones náuticas han nacido empresas de todo tipo, y en particular empresas tecnológicas de alto valor añadido, que conforman una estructura industrial y de conocimiento reconocida y puntera en el mundo. Por añadidura con esta actividad se sostiene el fomento del deporte náutico, y muy particularmente la vela, permitiendo la organización de eventos deportivos de relevancia internacional.

A todo ello hay que sumar, fruto del reciente marco  legislativo,  una modernización  de las instalaciones, mejorando su  eficiencia energética y su impacto ambiental, potenciando  a su vez una verdadera interacción puerto ciudad, lo que se traduce en una ingente cantidad de inversión privada y en nuevos cánones, con los que la administración pública portuaria podrá llevar a cabo actuaciones de mejora de sus infraestructuras de gestión directa. Ejemplos como el Club de Mar, Marina Port Mallorca, Portals, Real Club Náutico de Pollensa o el mismo Alcudiamar son prueba de ello. 

.s1 Pero hay que estar atentos y vigilantes al horizonte, la criminalización de las embarcaciones como destructores de la posidonia, desviando la atención de otros motivos; la desmedida presión fiscal; la falta de una buena comunicación para que nuestros conciudadanos puedan entender  y comprender nuestra actividad; la madurez de nuestros usuarios y la nueva generación de los milenials, que buscan nuevas maneras de disfrutar del mar  sin implicarse en la adquisición de una embarcación; la irrupción de las nuevas tecnologías; la exigencia  de seguir dando respuesta a la náutica social; la necesidad de reciclaje y formación de nuestro  personal; la simplificación administrativa y la desregularización, son amenazas no desdeñables a tener muy en cuenta. Y cómo no, al igual que el sector turístico-hotelero, deberemos también estar muy atentos a nuestros competidores, atendiendo a  las oportunidades de expansión, como ya están haciendo grupos empresariales que están concentrando la oferta,  y fondos de inversión que han detectado ya hace años la oportunidad que representa  nuestro sector.

Prueba de la relevancia de nuestro sector en nuestra comunidad es, precisamente,  la existencia de un medio especializado y pionero con ya quince años de vida, que ha ayudado de forma excelente a la difusión de nuestra actividad, facilitando durante estos años información independiente  y rigurosa.  Brindamos por su futuro para que nos acompañe en nuestra travesía, compartiendo ilusión y entusiasmo. Felicidades Gaceta Náutica por vuestro 15 aniversario.

Bartomeu Bestard es CEO de Alcudiamar

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