CONTAMINACIÓN
Emaya licita con 13 años de retraso un sistema para predecir vertidos
Un Decreto Ley de 2007 obliga a las administraciones públicas a informar sobre las incidencias que puedan suponer un riesgo para la salud de los bañistas

Un Decreto Ley de 2007 obliga a las administraciones públicas a informar sobre las incidencias que puedan suponer un riesgo para la salud de los bañistas

La empresa municipal Emaya, responsable de las depuradoras públicas, ha convocado un concurso para la implantación de un sistema de predicción de la contaminación por vertidos de aguas fecales en la playa urbana de Can Pere Antoni. El presupuesto base de licitación es de casi 58.000 euros sin impuestos. La herramienta servirá para alertar a los bañistas y usuarios de la playa de los episodios de contaminación, pero no evitará que ésta se produzca.

Un Decreto Ley de 2007 obliga a las administraciones públicas a informar “suficiente y oportunamente” sobre la calidad de las aguas de baño y en particular sobre las incidencias que puedan suponer un riesgo para la salud de los bañistas.

Según consta en las bases del concurso, el objeto del contrato es el desarrollo de una herramienta para predecir el efecto de los desbordamientos del sistema de saneamiento en Can Pere Antoni, “especialmente en los periodos de mayo a octubre”.

Emaya exige en sus pliegos que la herramienta sea “sencilla de utilizar e interpetrar” y dependa de un mínimo de parámetros.

La empresa pública asume como “inevitables” los vertidos al mar de aguas mixtas (mezcla de residuales y pluviales) cuando se producen precipitaciones que desbordan “la capacidad de transporte de las redes de alcantarillado”.

En la exposición de motivos del concurso se explica que el sistema de saneamiento de Palma dispone de dispositivos de emergencia para desviar el caudal potencialmente contaminante al mar en caso de precipitaciones intensas. Esto se hace a través  de tres emisarios superficiales situados en la Punta del Gas, el Muelle de la Aduana y el Portitxol, y de una tubería submarina que conduce las aguas “diluidas” a 1.300 metros de la costa.

“Estos desbordamientos –admite Emaya– pueden ocasionar episodios de contaminación de corta duración en las aguas de baño de Can Pere Antoni”.

El presupuesto de la licitación se divide en las siguientes partidas:

-Recopilación y análisis de información, e identificación de los focos emisores en días de lluvia: 654 euros.

-Recogida de muestras en la maya de control: 8.732 euros

-Analíticas de bacterias E. Coli y salinidad: 1.476 euros

-Desarrollo de un modelo hidrodinámico marino y de contaminación fecal: 16.806

-Elaboración de un sistema de soporte a la toma de decisiones sobre la comunicación en relación a la calidad del agua: 10.504

-Ajustes finales (incorporación de nuevos datos, informaciones, revisión de los escenarios, actualización del modelo hidrodinámico y de contaminación fecal, calibración y validación final: 4.201.

Emaya estima unos gastos generales de 6.327 y un beneficio industrial del 6% del proveedor (2.9020), lo que arroja un total de 57.917 euros (70.079 con el IVA).

INVESTIGACIÓN JUDICIAL

La Guardia Civil investiga desde hace año y medio los vertidos de aguas fecales en Mallorca. El Juzgado de Instrucción número 12 abrió diligencias a raíz de una denuncia presentada en agosto de 2018 a título particular por Yago Fiol, abogado, navegante y ex presidente de la Federación Balear de Vela. A

Agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) procedieron en agosto de 2019 al registro de la sede de la Empresa Municipal de Aguas y Alcantarillados (Emaya) de la capital balear, así como del domicilio barcelonés de la antigua gerente de este organismo.

La investigación realizada por el del Servicio de Protección de la Naturaleza, con la colaboración del Servicio de Actividades Subacuáticas (GEAS), corrobora el grueso de toda una serie de informaciones aparecidas en Gaceta Náutica desde 2016, en las que se acredita el bajo nivel del saneamiento de las aguas residuales procedentes de las depuradoras públicas de Baleares y su vertido masivo al mar a través de tuberías submarinas.

Estas evacuaciones de aguas sucias están detrás de la desaparición de unas 600 hectáreas de la planta protegida posidonia oceánica en la Bahía de Palma, donde buceadores de Gaceta Náutica encontraron, a 15 metros de profundidad, una sustancia gelatinosa de color rojo que resultó ser un tipo de cianobacteria.

Un estudio realizado por la Universitat de les Illes Balears (UIB) con muestras aportadas por los periodistas confirmó que los vertidos fecales de los emisario provocan la aparición de esta especie de “tapetes”, que a su vez impiden la función clorofílica de la posidonia y provocan su paulatina desaparición.

La zona más castigada por el deficiente saneamiento de las aguas residuales está situada en plena costa de Palma, frente a las playas urbanas de Can Pere Antoni y Ciudad Jardín, puntos de vertido de la depuradora principal de la capital balear, aunque la situación es muy precaria en el conjunto del litoral balear.

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