El Juzgado Marítimo de Cartagena ha levantado la orden de inmovilización que pesaba sobre el buque de transporte de yates Super Servant 4, que ha zarpado del puerto de Palma a las 10.15 horas con destino a Génova tras el accidente que sufrió cuando se encontraba amarrado en el Muelle de Poniente. El armador del mercante habría llegado a un principio de acuerdo económico con los remolcadores y prácticos que le prestaron ayuda durante la emergencia, si bien ninguna de las partes implicadas en el procedimiento ha querido hacer pública la cantidad ni si lo que se ha pagado es una fianza (y por tanto el proceso sigue abierto) o la totalidad del premio reclamado por los rescatadores.
Preguntada ayer la Autoridad Portuaria de Baleares (APB) sobre el caso, su portavoz respondió con un escueto “nada que añadir” a la informaciones publicadas por Gaceta Náutica en relación al precinto del mercante. El consignatario del buque accidentado tampoco respondió a los requerimientos de este periódico. Desde el pasado viernes, en que trascendió la orden judicial de inmovilización, no ha habido por parte de la APB ninguna comunicación oficial sobre las acciones emprendidas por los remolcadores y los prácticos.
Un portavoz de Remolcanosa confirmó el domingo la interposición del “parte de asistencia” ante el Juzgado de Cartagena, que ha ordenado la inmovilización preventiva del buque. Ayer hizo lo propio una fuente oficial de la Corporación de Prácticos. Ambas entidades creen que hubo peligro de hundimiento y, por tanto, se dio una situación en la que tanto los remolcadores como los prácticos asumieron funciones que no corresponden a un servicio portuario convencional. Esto da derecho, según las leyes marítimas, a obtener un “premio por el salvamento”.
El Super Servant 4, de 169 metros de eslora, quedó escorado el 8 de junio sobre su lado de estribor tras sufrir un apagón cuando procedía a sumergir su cubierta principal, donde estaban estibados los yates, mediante el rellenado de sus tanques de lastre. Un fallo en el sistema eléctrico evitó que se cargara el depósito de babor, lo que provocó la escora.
El operativo de salvamento, formado por dos remolcadores, varios buzos y un buque de rescate de Sasemar (entidad que no ha reclamado), consiguió adrizar la nave al final de la tarde del 9 de junio. La carga apenas sufrió daños.
El Super Servant 4, consignado por el empresario y vicepresidente de la Autoridad Portuaria de Baleares (APB) Miguel Puigserver, enarbola bandera de las Antillas holandesas y su tripulación es ucraniana. Zarpó el pasado 20 de mayo del puerto de Le Marin, situado en la isla francesa de Martinica, y tras pasar por Fort Lauderdale (Florida) arribó el 8 de junio a Palma con una carga de doce de yates. Seis de ellos se debían descargar en el puerto mallorquín y el resto en la ciudad italiana de Génova. Además, en Palma tenía que estibar otras cuatro embarcaciones con destino de vuelta al Caribe.


