Super Yacht Transport, la empresa holandesa que opera el Súper Servant 4, el barco que quedó escorado durante un día y medio por su lado de estribor en el Muelle de Poniente del Puerto de Palma con 12 yates sobre su cubierta, rechaza la versión de los prácticos y remolcadores del Puerto de Palma que ha dado pie a la reclamación de un premio por rescate y asegura que en ningún momento hubo riesgo de hundimiento.
El incidente se produjo a primera hora de la mañana del 8 de junio y la operación de adrizamiento concluyó al final de la tarde del día 9. La empresa Remolcanosa, que opera bajo licencia de la Autoridad Portuaria de Baleares (APB), y la Corporación de Prácticos del Puerto de Palma presentaron sendos partes de asistencia por entender que asumieron funciones que no corresponden a un servicio portuario convencional. Esto da derecho, según las leyes marítimas, a obtener un “premio por el salvamento”.
El Juzgado Marítimo Permanente número 9 de Baleares (con sede en Cartagena) decretó la inmovilización preventiva del buque hasta ayer por la mañana, en que pudo retomar su ruta a Génova.
El caso, que ha despertado un gran interés en medios marítimos internacionales y que afecta a la reputación del puerto de Palma, está siendo instruido por la jueza Manuela Gea Fernández. Las partes que se consideren interesadas tienen un plazo de 30 días (desde el pasado 11 de junio) para “aportar los comprobantes en que se funden sus derechos”.
En comunicado remitido a Gaceta Náutica, Super Yacht Transport (DYT en sus siglas holandesas) recalca que el Súper Servant está diseñado para sumergirse de manera controlada, “incluso debajo de las pasarelas visibles”. La empresa manifiesta no querer minimizar el incidente, pero “ve necesario enfatizar que el mercante no se estaba hundiendo”.
Remolcanosa, por el contrario, declara que sus embarcaciones estuvieron empujando el lado de estribor del Súper Servant 4 durante más de un día, “con los motores al 100%”, para mantenerlo a flote. Sostiene que sin esta intervención, de la que hay sobradas pruebas gráficas (fotografías y vídeos), es probable que el mercante se hubiera ido a pique. Los prácticos, por su parte, aducen que sus profesionales dirigieron la operación de rescate a bordo del barco a petición de su capitán. El primer práctico accedió al buque desde el mar cuando la tripulación ya lo había abandonado y, de acuerdo con la Corporación, “puso en peligro su vida”, ya que en ese momento existía riesgo real de zozobra.
La nota, por otro lado, confirma las hipótesis sobre las causas del accidente barajadas desde el primer día. El Súper Servant sufrió un fallo eléctrico y “transfirió una cantidad limitada de agua de lastre desde el puerto al lado de estribor”. Dicha situación, combinada con otros problemas eléctricos, provocó la escora.
Ninguna de las partes ha querido revelar la cantidad del rescate solicitado por remolcadores y prácticos. La Autoridad Portuaria de Baleares (APB) ha eludido pronunciarse sobre el proceso judicial instado por dos de sus operadores, a los que felicitó por su respuesta al incidente en varios mensajes en la red social Twitter. Super Yacht Transport ha señalado que lleva 25 años siendo cliente del Puerto de Palma.
El Super Servant 4, consignado por el empresario y vicepresidente de la Autoridad Portuaria de Baleares (APB) Miguel Puigserver, enarbola bandera de Curaçao y su tripulación es ucraniana. Zarpó el pasado 20 de mayo del puerto de Le Marin, situado en la isla francesa de Martinica, y tras pasar por Fort Lauderdale (Florida) arribó el 8 de junio a Palma con una carga de doce yates. Seis de ellos se debían descargar en el puerto mallorquín y el resto en la ciudad italiana de Génova. Además, en Palma tenía que estibar otras cuatro embarcaciones con destino de vuelta al Caribe.
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