PUERTOS
La APB abrirá un concurso en el Moll Vell tras recibir la propuesta de STP
La reordenación del puerto de Palma, condicionada al uso de esta zona, sufre un duro revés y no se podrá realizar a corto plazo

La reordenación del puerto de Palma, condicionada al uso de esta zona, sufre un duro revés y no se podrá realizar a corto plazo

La reordenación del puerto de Palma se retrasa sine die tras la decisión de la Autoridad Portuaria de Baleares (APB) de desistir de la competencia de proyectos convocada en el muelle de la Estación Marítima 1 y el anuncio hecho público hoy, a través de las páginas del diario Última Hora, de la convocatoria de un concurso abierto.

La idea inicial de la APB era trasladar a esta zona del puerto, situada en el extremo del Moll Vell, la sede de Astilleros de Mallorca y a continuación convertir las actuales instalaciones de esta empresa en un museo marítimo. Estos planes se vieron trastocados cuando Serveis Tècnics Portuaris (STP), la sociedad que gestiona el varadero del Moll Vell, presentó el pasado 25 de junio un proyecto alternativo al de Astilleros de Mallorca, según adelantó en primicia Gaceta Náutica el pasado lunes.

Puertos tenía dos opciones: decidir entre Astilleros o STP, o cancelar el trámite de competencia de proyectos y convocar un concurso. Un portavoz de la APB ha confirmado hoy que, tras considerar la disyuntiva, el ente gestor de los puertos de interés general de Baleares ha optado por la segunda.

Para que esto sea así, no obstante, deberá seguirse un proceso administrativo consistente, primero, en desistir de la competencia de proyectos y, segundo, en la convocatoria del certamen, previa redacción del correspondiente pliego de condiciones. Todo ello requiere la aprobación del consejo de administración de la APB.

La diferencia entre un trámite de competencia de proyectos y un concurso es sustancial. En la primera modalidad es una empresa privada –en este caso fue Astilleros de Mallorca– quien toma la iniciativa y realiza una propuesta a la administración pública competente, que puede o no aceptarla. Si lo hace, está obligada a dar la oportunidad de que se presenten otras empresas, como ha ocurrido en el Moll Vell con STP.

En el concurso es la institución propietaria del espacio público quien establece unas condiciones  y abre la competencia a toda empresa que reúna los requisitos legales. En estas condiciones, cualquier sociedad nacional o extranjera puede optar a la gestión del modelo de negocio que la APB decida para el Moll Vell, y pujar con ofertas millonarias tanto de inversiones como de cánones de ocupación del espacio público portuario (el equivalente al alquiler).

Tanto Astilleros de Mallorca como STP habían propuesto negocios destinados a dar servicio de izada, varada y reparación de yates en el tramo final del Moll Vell, aunque sus modelos eran distintos. Astilleros apostaba por seguir desarrollando su sistema de gestión de “responsabilidad centralizada”, mientras STP planteaba un varadero abierto en el que la empresa concesionaria se limita a realizar la varada y el mantenimiento de embarcaciones lo llevan a cabo pymes y autónomos.

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