A priori, los concursos son la mejor manera de adjudicar concesiones para la explotación del suelo público portuario. Sin embargo, si no se establecen los controles adecuados también puede causar un grave perjuicio económico al erario.
La Autoridad Portuaria de Baleares (APB) ha sacado a concurso público la gestión de los amarres para embarcaciones de gran eslora en la dársena de Levante del puerto de Eivissa. La empresa que gestiona hasta la fecha este espacio, YSM Marinas y Puertos de España, debe más de 5,5 millones de euros al ente portuario y la APB hace tiempo que tramitó un expediente de caducidad de este contrato.
YSM Marinas y Puertos de España ganó en 2006 el concurso de este puerto deportivo que desde entonces gestiona bajo la marca Sovren Marina. En él, la empresa se comprometió a llevar a cabo unas mejoras en el puerto por un importe de 5.325.057 euros y a abonar un canon anual de 1.933.677 euros.
Las obras que debía realizar no están finalizadas y YSM Marinas y Puertos de España adeuda a la APB más de 5,5 millones, lo que significa que apenas ha pagado el canon de uno de los cuatro años de los que ha gestionado el puerto deportivo.
Este agujero económico se ha producido en una concesión que tendría que ser la joya de la corona en el puerto de Ibiza. El puerto deportivo situado entre el Martillo y el antiguo Muro del puerto de Ibiza está destinado exclusivamente para las grandes esloras.
Sovren Marina ofrece 13 amarres para superyates de hasta 100 metros de eslora, uno de 125 y otro para un barco de hasta 185 metros, es decir, es un puerto orientado para grandes fortunas extranjeras. Su página web, que solo está accesible en inglés, da buena cuenta de ello.
El cliente potencial de esta marina es un asiduo del verano ibicenco pero buena parte de estas embarcaciones abandona el puerto en temporada baja, bien rumbo al Caribe o a otro puerto donde invernar sea más asequible. En estos momentos, solo hay tres embarcaciones amarradas.
Para paliar la baja ocupación, el nuevo concurso de la APB permitirá el atraque de embarcaciones a partir de 20 metros de eslora, en el caso de que sean de base —es decir, con una estancia mínima de seis meses al año— o bien transeúntes en temporada baja.
Esta nueva concesión comprende la gestión de 42.152 metros cuadrados de superficie —38.852 m2 de lámina de agua y 2.745 m2 de tierra— y de dos líneas de atraque, una de 240 metros en el muelle de Levante y otra de 115 metros en el lado este del Contramuelle, conocido popularmente como es Martell.
También formará parte de la concesión la planta baja del edificio de es Martell, de unos 600 metros cuadrados, que podrá ser destinada a locales comerciales para aquellas actividades autorizadas por la APB. La cubierta y las escaleras del edificio continuarán siendo de uso público como hasta ahora, al igual que la superficie del muelle, donde queda prohibida la instalación de cerramientos o mamparas que impidan el uso peatonal.


