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La Comisión de Medioambiente frena la ampliación de Alcudiamar
El Govern premia al puerto deportivo por sus buenas prácticas ambientales pero rechaza su ampliación por su elevado impacto en los hábitats naturales

El Govern premia al puerto deportivo por sus buenas prácticas ambientales pero rechaza su ampliación por su elevado impacto en los hábitats naturales

La Comisión Balear de Medioambiente del Govern decidió ayer informar de forma desfavorable al proyecto de ampliación del puerto deportivo Alcudiamar por su elevado impacto ambiental al considerar que «sigue teniendo una afección directa e indirecta» sobre los hábitats naturales.

A pesar de las modificaciones a la baja realizadas por la empresa concesionaria, esta es la segunda vez que dicha comisión informa negativamente sobre la ampliación de la zona de varadero. Tras el primer intento, Alcudiamar propuso ganará 12.000 metros cuadrados al mar en lugar de los 14.000 inicialmente previstos.

La Comisión de Medioambiente considera que de llevarse a cabo estas obras se destruirían 1.200 metros cuadrados de poblaciones de Cymodocea nodosa, especie en protección especial. El documento también menciona «la afección directa de praderas de posidonia».

El dictamen del Govern se enviará al Ministerio de Medio Ambiente, donde los técnicos realizarán el definitivo informe de impacto ambiental, que en este caso sí es vinculante al tratarse de una concesión de dominio público portuario que depende de la Autoridad Portuaria de Baleares (APB).

La APB concedió a Alcudiamar en 2016 un aumento de 12 años en su plazo concesional. A cambio, el puerto deportivo se comprometió a realizar una inversión de más de 21 millones y a pagar una tasa anual de 2.712.000 euros.

Ese proyecto contemplaba la ampliación del varadero, la instalación de un nuevo travelift capaz de izar barcos de hasta 400 toneladas, el control de consumos en las embarcaciones, el reasfaltado de las superficies en tierra y toda una serie de mejoras orientadas a la eficiencia medioambiental, con la puesta en marcha de suministro de energía renovable a través de placas solares.

Sin embargo, buena parte de las obras no han podido ejecutarse a causa de las continuas trabas tanto por parte del Ayuntamiento de Alcúdia como de la Conselleria de Medio Ambiente que han hecho suyas las tesis de la plataforma Salvem el Moll, opuesta desde el primer momento a la ampliación.

Se da la circunstancia que la Conselleria de Medio Ambiente otorga cada año a Alcudiamar el distintivo europeo de gestión ambiental EMAS que reconoce el compromiso voluntario de los establecimientos en la protección del medioambiente y la implantación de prácticas respetuosas con el entorno.

Desde 2004 Alcudiamar obtiene el distintivo EMAS, acrónimo de Eco-Management and Audit Scheme (Sistema de Gestión y Auditoría Ambientales), que concede la Comisión Europea a las empresas y organizaciones que implantan, de manera voluntaria, un sistema de gestión integral basado en criterios medioambientales.

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