La consellera de Agricultura, Pesca y Alimentación, Mae de la Concha, aseguró ayer que los barcos de arrastre de Baleares ya han aplicado una reducción del 10% de los días de trabajo y que un segundo ajuste del 15% en el año próximo tendría “un impacto imposible de asumir para la flota de arrastre de las islas”.
De la Concha asistió al Consejo Consultivo de Política Pesquera entre el Ministerio de Agricultura y las comunidades autónomas donde se abordó, entre otros asuntos, el borrador de Reglamento por el cual se fijan, para 2021, las posibilidades de pesca en el mar Mediterráneo y el mar Negro.
La Comisión Europea plantea una nueva reducción del 15 por ciento de los días de pesca para la flota de arrastre en el Mediterráneo Occidental para 2021 pero la consellera ha pedido al ministro Luis Planas que rechace esta propuesta en la negociación que tendrá lugar en el Consejo de Ministros de Pesca la próxima semana.
Mae de Concha ha recordado que el reglamento prevé una reducción del 40% en todo el periodo que alcanza entre el año 2020 a 2025, y que si el primer año ya se ha aplicado una reducción del 10%, el 30% restante se pueda repartir entre el 1 de enero de 2021 y el 1 de enero de 2025. El Govern también rechaza que haya que delimitar nuevas zonas de veda por frese o concentración de alevines
Esta defensa de la pesca de arrastre ha levantado ampollas entre las asociaciones proteccionistas. La Fundación Marilles considera que este posicionamiento representa un paso atrás en la ambición de transformar la flota de Baleares en referente de sostenibilidad en el Mediterráneo.
Marilles señala en un comunicado ha destacado que la flota arrastrera de Baleares ha demostrado “una capacidad de adaptación y gestión envidiables. Las ganancias no se han visto afectadas en proporción con la reducción de días de trabajo y es un ejemplo que demuestra la viabilidad de lograr el objetivo de pescar menos y ganar más”.
“En vez de hacer valer este rasgo diferenciador –que podría ser un valor añadido por el producto pesquero de Baleares– el Gobierno balear ha optado para hacer piña con otras comunidades autónomas diluyendo su potencial como fuerza de cambio en el Mediterráneo”, lamenta la fundación.


