¿Cómo será la pesca profesional y la náutica en general post Covid-19? La mayoría de aficionados y conocedores del sector coinciden en que se verá menos afectada que otras actividades. Navegar es seguro y es solo cuestión de tiempo que el sector recobre una relativa normalidad. La gente seguirá disfrutando de su pasión por el mar en Baleares, un paraíso mediterráneo al que es muy difícil renunciar.
No es menos cierto, sin embargo, que algunas empresas tradicionales esenciales y otras dedicadas al turismo náutico necesitarán reinventarse para adaptarse a las medidas de distanciamiento social. El próximo verano no serán posibles, todavía, las grandes concentraciones a bordo de embarcaciones turísticas.
En este contexto ineludible de restricciones, los productos y servicios que ofrezcan las empresas náutico-pesqueras deberán adaptarse o renovarse por completo. Estarán dirigidos a un menor número de personas en busca de nuevas experiencias para su tiempo de ocio en el turismo activo. Es el momento de proponer cosas nuevas o de recuperar ideas que las urgencias de hace sólo unos meses –hoy sometidas a revisión– dejaron aparcadas.
En estos tiempos de incertidumbre, en los que se hace necesario mantener la mente activa, la idea de ofrecer a un tipo de turista minoritario y exigente la sensación de vivir una jornada a bordo de una embarcación de pesca profesional se ha hecho por fin realidad de la mano de la empresa “Life & Sea”, que comercializa las nuevas actividades en los dos barcos de pesca profesional (“Deianencs” y “N’Alegria”). Sus propietarios, José Miguel Ramis y José Frau Greenfield, aseguran estar «muy ilusionados» con un proyecto que, admiten, «es arriesgado».

«Son tiempos delicados para todos, pero también de salir a la búsqueda de nuevas oportunidades. Se ha producido un cambio de paradigma que no nos puede coger a contrapié. Sabemos que los negocios basados en grandes volúmenes de clientes “low cost” no podrán desarrollarse durante un tiempo y esto nos obliga a pivotar hacia el único lado posible: tenemos que ofrecer experiencias únicas especiales a precios razonables para grupos reducidos en los que podamos garantizar la implantación de las medidas sanitarias. No hay otra. Creemos que es un magnífico momento para relanzar la pesca turismo y el turismo marinero», afirma José Frau, cuya condición de abogado experto en derecho civil y administrativo le ha permitido superar con cierta facilidad uno de los grandes muros disuasorios de las actividades marítimas: la tramitación legal de los permisos en materia pesquera en la que confluyen varias Administraciones tanto locales como nacionales.
Tanto el “Deianencs”, amarrado en el puerto de Sóller, como el “ N’Alegria, en Palma, ambas matriculadas en Lista 3ª (pesca profesional) cuentan con la tripulación necesaria (patrón y marinero) para salir a faenar con cuatro turistas, a los que la ley permite observar en vivo al largado y recogida de las redes, o de otras artes como palangres y nansas, pero no participar en la labor.
«Se trata de que el cliente sea testigo directo de una jornada de pesca y disfrute de una visión única de lo que significa la vida marítimo pesquera, con sus momentos de indudable belleza pero también de una cierta dureza», explica José Miguel Ramis.
«Al estar autorizados para la actividad de pesca artesanal de artes menores –recalca– disponemos de unas cuotas grupales para el atún, cuya captura ofrecemos en dos modalidades: grumeo, para los ejemplares más grandes de atún rojo, y a la cacea (o curricán), para túnidos de tamaño medio. Sin duda, la pesca del atún rojo es una de las más espectaculares y ofrece, además, la posibilidad de conocer las aguas septentrionales del archipiélago. No obstante, en función de cada temporada vamos adaptando las salidas diferentes especies, como calamares, langostas o pescados de enmalle».

Un barco de once metros
N'Alegria es un pesquero de once metros de eslora y casi cuatro de manga construido por los astilleros CATA, S.L, en 1999, que cuenta con todas las licencias necesarias para la pesca profesional y el desarrollo de la actividad de pesca turismo y turismo marinero en zonas como el subarchipiélago de Cabrera (Parque Nacional desde 1991) y reservas como las de la Bahía de Palma y Migjorn (ambas situadas al sur de Mallorca).
José Carlos Frau señala que en todos los casos se practica un tipo de pesca artesanal respetuosa con las cuotas asignadas a los diferentes caladeros: «La sostenibilidad es un aspecto irrenunciable de nuestra actividad». Su puerto de base es el de Palma de Mallorca y tiene autonomía suficiente para operar en cualquier parte del litoral de Baleares.
Los diferentes productos que oferta se pueden contratar a través de Internet en la su página web lifeandseapescaturismo.com, cuyo apartado de preguntas frecuentes responde a todas las dudas que puede suscitar una actividad turística tan especial, como las medidas de seguridad que ofrece ella embarcación, la experiencia que se requiere para navegar, si es posible comprar el pescado que se capture (sí, pero de acuerdo con una serie de regulaciones) o cómo se ha de ir equipado en función del tipo de salida que se contrata.


