La semana que comienza se presenta con un tren de borrascas atlánticas que traerán precipitaciones generalizadas y rachas de viento intensas. Las costas de Baleares se verán especialmente afectadas por el mal tiempo a partir del miércoles con fuerte vientos sostenidos de Llebeig (SO) que penetrarán en el Mediterráneo canalizados por el estrecho de Gibraltar. Algunos modelos predicen rachas de más de 40 nudos en la Ibiza y Mallorca y olas de 3 metros.
Los expertos del equipo de Meteored Francisco Martín y Samuel Biener ofrecen las claves sobre cómo afectarán estas borrascas a la Península y Baleares.
Durante la primera parte de la semana, afirma Martín, los vientos del oeste traerán un tren de borrascas atlánticas cargadas de humedad. En las próximas horas, una de ellas podría ser bautizada como Karim.
"Hemos pasado de un chorro polar muy ondulado y profundo, con una vaguada muy amplia, a vientos del oeste con sustento en las capas altas de la troposfera: a unos 9 kilómetros de altitud alcanzarán velocidades de 270 a 300 km/h. Además, vienen cargados de humedad, un factor que favorecerá el desarrollo de diferentes borrascas en el Atlántico".
El anticiclón de bloqueo, que se sitúa en la zona norte de Islandia, hace que las borrascas atlánticas cambien su trayectoria llegando a latitudes más bajas de lo normal, justo donde está la Península.
Del tren de borrascas previsto, la de los días 9 y 10 será, posiblemente, la más intensa y probablemente será bautizada como Karim.
La depresión está inmersa en un chorro muy intenso en medio del Atlántico y se acerca rápidamente. El gradiente de presión podría generar fuertes vientos en superficie, mala mar y fuertes precipitaciones.
El fuerte viento se mantendrá en el este peninsular y en el archipiélago balear. En Canarias volverán los alisios.
Durante estos días habrá que estar muy pendientes del fenómeno conocido como la "bestia del este". La aparición de un área de altas presiones en la zona de Escandinavia podría canalizar una masa de aire gélida procedente de Rusia hacia Europa y, aunque de refilón, podría afectarnos.


