Tres biólogos marinos lideran el estudio de "Caracterización de los elasmobranquios comercializados en la lonja de Palma", que cuenta todos los tiburones y rayas que se comercializan en la capital. Los muestreos semanales en lonja comenzaron el pasado noviembre y se extenderán a lo largo de 12 meses. Los resultados permitirán comparar si ha habido cambios importantes en estas especies durante la última década
Los elasmobranquios (tiburones y rayas) presentan unos rasgos biológicos que los hacen muy vulnerables a la sobrepesca. En las Islas Baleares, de las 58 especies citadas 28 se encuentran amenazadas y dos se consideran ya extintas. Conocer el volumen de capturas de estas especies es esencial para evaluar el impacto de la pesca sobre las poblaciones y así poder gestionarlas adecuadamente.
No obstante, es conocido que las estadísticas oficiales son inexactas debido a la deficiente identificación de las especies desembarcadas. Estos errores generan, a su vez, inexactitudes o dificultades de interpretación en cualquier análisis posterior, ya sea en las propias estadísticas de pesca o en trabajos científicos basados en las mismas.
Mediante muestreos semanales durante 12 meses, el estudio caracterizará las capturas de tiburones y rayas desembarcadas en la lonja de Palma, donde se comercializa cerca del 70% de las capturas de las Baleares. Los resultados obtenidos se compararán con los generados en un estudio llevado a cabo en 2009 con la misma metodología, lo que permitirá evaluar qué ha sucedido en el plazo entre uno y otro. Ambos estudios han sido dirigidos por Gabriel Morey, biólogo miembro del Grupo de Especialistas de Tiburones de la UICN y vicepresidente de Save the Med. En esta ocasión, participarán también Olga Reñones y Francesc Verger, que cuentan con amplia experiencia en el estudio de los efectos de la pesca sobre las poblaciones de peces en las Baleares.
OPMallorcamar, entidad gestora de la lonja de Palma, ha mostrado su total predisposición a colaborar con el estudio y facilitar el trabajo a los investigadores.
Gabriel Morey, director del estudio, explica qure “gran parte de la gestión pesquera se basa en los datos generados por la propia industria. Pero muchas especies resultan difíciles de identificar, por lo que se recurre a agruparlas en categorías comerciales. Por ejemplo, en Baleares se comercializa una decena de especies bajo la denominación rajada. Nuestro trabajo consiste en identificar la proporción de las distintas especies dentro de cada categoría, lo que permitirá afinar en la interpretación de las estadísticas de pesca".
El biólogo señala que “hay especies que no tienen valor comercial y son descartadas en el mar, por lo que no aparecen en las estadísticas de captura. La única manera de evaluarlas es mediante muestreos a bordo, ya sea de la flota comercial o en buques científicos”.


