TRIBUNA ABIERTA
¿Existen las «aguas de Baleares»?
En pleno siglo XXI, España no tiene definidas sus fronteras marítimas. Se ha visto en Cabrera y en las aguas de Canarias

En pleno siglo XXI, España no tiene definidas sus fronteras marítimas. Se ha visto en Cabrera y en las aguas de Canarias

Hace unos días, la presidenta del Govern, Francina Armengol, y el ministro de Política Territorial y Función Pública, Miquel Iceta, acordaban avanzar en las negociaciones para hacer efectivo el traspaso de las funciones y servicios en materia de ordenación y gestión del litoral en las Illes Balears. Se solicita el traspaso de las competencias de Costas a la comunidad autónoma.

También recientemente, la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Baleares se posicionaba sobre el recurso que fue presentado contra el conocido como «decreto de protección de la posidonia». Sin embargo, este se supone aplicable únicamente sobre las aguas en las que tiene competencias la comunidad autónoma. ¿Cuáles son estas?

La realidad es que en estos momentos la inseguridad jurídica al respecto es manifiesta, existiendo múltiples interpretaciones y conflictos no resueltos, incluso con una componente internacional. 

La trascendencia, actual y futura, sobre donde se encuentran realmente las fronteras entre países es un foco de conflicto aún no resuelto en muchos puntos del mundo. Lamentablemente, en pleno siglo XXI, España no tiene definidas sus fronteras en el mar.

No hace mucho descubrimos cómo la linde marítima argelina se desplazaba hacia las inmediaciones de las aguas del archipiélago de Cabrera.  Otro foco relevante es el conflicto abierto entre España y Marruecos sobre a quién corresponde la titularidad de la «zona económica exclusiva» marítima, entorno a las islas Canarias. Cuestiones que debieran estar entre las prioridades de nuestros dirigentes políticos y autonómicos. Sin embargo, parece que nunca fue así. 

A finales de marzo de este año, en plena pandemia, se hacían eco diversos medios sobre cómo ha sido necesario que Estados Unidos y Marruecos desplieguen unas maniobras militares aeronavales conjuntas, dentro del denominado Lightning Handshake 2021, a escasas millas al norte de Alegranza (islote situado al norte de Lanzarote), para que en Canarias se empiece a percibir el riesgo de las aspiraciones marroquíes. Reseñaban los diarios de canarias como, de repente, un enjambre de aviones militares norteamericanos comenzó a aparecer en las pantallas de los radares volando en el espacio aéreo suprayacente a la zona económica exclusiva (ZEE) de Canarias. Estas maniobras cogieron por sorpresa a los controladores aéreos de Gando, quienes desconocían la presencia del portaaviones USS Dwight Eisenhower en la zona.

Si nuevamente nos centramos en la realidad balear, descubriremos como desde el lado español se ha luchado durante muchos años por evitar la realización de prospecciones petrolíferas en aguas alrededor de Baleares, buscando promover reservas de vida marina, especialmente para cetáceos. No obstante, ahora el riesgo de que estas vuelvan a suceder en las proximidades de nuestras islas es una realidad.

Junto la explotación de recursos pesqueros y petrolíferos (estos últimos bajos el lecho marino), está apareciendo a nivel mundial toda una tecnología e industria que busca la explotación minera sobre el fondo del mar. Actualmente Argelia proclama que una extensa parte de esa zona marítima que se quería proteger es un área cuyos recursos marinos, incluidos los de bajo su lecho o sobre este, le pertenecen. 

Parece evidente la torpeza y desconocimiento de nuestros legisladores autonómicos sobre la realidad marítima y la influencia del derecho internacional marítimo.  Canarias lleva tiempo poniendo sobre la mesa la cuestión de las aguas o líneas archipelágicas, un asunto que aquí ni se ha planteado, a pesar de su trascendental importancia; más aún si realmente se pretende un correcto desarrollo del estatuto autonómico y sus competencias sobre la mar y su fondo.
 Para Baleares, que no dispone de líneas archipelágicas, es de suma importancia la definición y concreción de cuál es oficialmente su línea de base. Un parámetro, que, entre otras cuestiones, define y concreta donde se sitúa la frontera hasta la cual se tienen ciertas competencias, no sólo de pesca, sino también sobre la actividad náutica recreativa, la pesca recreativa o la acuicultura. 

Consultados diversos abogados y juristas especializados en la materia, nos venimos encontrando con interpretaciones muy diversas, que se ubican en la base de no pocas controvertidas decisiones y actuaciones. A efectos de pesca marítima, las líneas de base para la delimitación de las aguas jurisdiccionales españolas, a que se refiere el artículo segundo de la Ley 20/1967, son las fijadas por los cuadros de coordenadas que aparecen definidas en el Real Decreto 2510/1977 sobre el trazado de líneas rectas en las aguas jurisdiccionales españolas. Sin perjuicio de lo anterior, sigue faltando que se aclare si estas aguas interiores deben ser consideradas como las «aguas de las Illes Balears». 

Por otra parte, con mayor o menor acierto se tiende a considerar en Baleares por aguas interiores las referidas en el ese Real Decreto, aunque estas no sean cuestiones relativas a la pesca marítima profesional. Ello, porque entre otras motivaciones apenas tendrían aguas sobre las que ejercer sus competencias.

La diferencia entre uno u otro enfoque es radicalmente diferente. Ya que si no podemos aplicar la consideración de aquellas conforme al perímetro que nos define el Real Decreto de 1977, la comunidad autónoma se queda apenas sin aguas sobre las que ejercer sus competencias.

Durante este año 2021, salía a exposición pública la intención de modificación de la Ley de Navegación Marítima española. Una actualización legislativa que propone dar una nueva redacción al artículo que define los espacios marítimos y a sus «aguas interiores». 

Por tanto, resultaría un momento oportuno para que nuestros políticos y legisladores aclararan, sobre toda aquella cuestión diferente de la pesca marítima, cuál será la línea de base a considerar y dejaran concretado cuáles serán, o mejor dicho, qué debe entenderse por «aguas de las Illes Balears». ¿Serán capaces de aprovechar el momento para dar por fin una adecuada y simple solución a estas cuestiones?

Rafael Velasco Fernández es ingeniero naval y océanico

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