¿Se puede permitir Baleares renunciar a la eólica marina?
Las islas tienen un gran déficit energético pero la rentabilidad y los aspectos ambientales dificultan los proyectos. Canarias toma la delantera en este sector.

Las islas tienen un gran déficit energético pero la rentabilidad y los aspectos ambientales dificultan los proyectos. Canarias toma la delantera en este sector.

Las Islas Baleares tienen un déficit energético debido a su pequeño tamaño y al aislamiento. La producción de energía es mucho más barata en la Península y, aunque el cable eléctrico submarino ha ayudado a mejorar la distribución, la estrategia de descarbonización en 2050 de la Unión Europea obliga a abrir nuevos horizontes hacia fuentes renovables.

El Ministerio de Transición Ecológica publicó en el mes de julio la “Hoja de Ruta para el desarrollo de la Eólica Marina” en nuestro país. El Ejecutivo plantea la construcción de instalaciones que sumen entre 1.000 y 3.000 megawatios de energía eólica en el mar.

Se han presentado en el Ministerio una serie de proyectos para instalar parques eólicos en el mar, la mayoría se ubicarían en las costas de Canarias, pero también se han llevado a cabo propuestas en otras áreas de Cataluña y Galicia. Baleares, de momento, se mantiene al margen.

La intención del Gobierno de España es identificar primero las zonas donde la implantación de instalaciones eólicas marinas sea posible y rentable para, a continuación, sacar a concurso los espacios para que las empresas los puedan explotar en régimen de concesión.

PROFUNDIDAD Y RECURSOS

Los dos principales problemas técnicos a los que se enfrenta este tipo de instalaciones en nuestro país son el recurso eólico, que haya suficiente viento para que sea rentable, y la profundidad. La península tiene poca plataforma continental y la profundidad de mar alcanza rápidamente los 50 metros, lo que hace que no sea posible instalar aerogeneradores fijos y se tenga que recurrir a los flotantes, una tecnología que aún está en desarrollo.

Por lo que respecta a la capacidad de generación, según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDEA), las costas gallegas presentan los valores de capacidad de generar energía más elevados, con potencias medias de 40 kW/m. En el extremo opuesto se sitúan las Baleares, que apenas registrarían una media de 5,11 kW/m.

Además de las cuestiones económicas hay otras condiciones como las medioambientales y del uso del mar que restringen las áreas donde se pueden instalar los parques eólicos. No se pueden, por ejemplo, ubicar en zonas de paso de tráfico marítimo, caladeros de pesca o cerca de la costa porque generaría un impacto visual sobre todo en las localidades turísticas.

La cuestión medioambiental también es determinante y por ese motivo todos los proyectos deben contar con el preceptivo informe ambiental. En la práctica, los proyectos no pueden situarse en áreas con praderas de posidonia, parques naturales o zonas identificadas como de alto valor para la biodiversidad o que sean rutas de migración de especies marinas.

En este sentido, el mapa del IDEA de zonificación de áreas eólicas marinas establece como zonas de exclusión las cercanías de la costa de las cuatro islas del archipiélago balear, así como el canal entre Menorca y Mallorca y el área que rodea los parques naturales de Ses Salines de Ibiza y Formentera y también el de Cabrera.

CANARIAS

Equinor, un operador especializado en energía en aguas profundas, ha presentado en el Ministerio de Transición Ecológica el proyecto para un parque eólico marino que se ubicaría en el sureste de Gran Canaria. La idea es construir 15 aerogeneradores marinos con una potencia total instalada de 225 megavatios.

Su estudio económico apunta que el parque eólico ayudaría a aumentar el PIB canario con la creación de hasta 3.000 empleos temporales durante su fase de instalación y  unos 200 empleos permanentes (directos, indirectos e inducidos) en Gran Canaria en la fase de explotación.

Además del de Equinor, otras empresas como Iberdrola, Ocean Energy, ACS o Grenalia han presentado también proyectos de mayor o menor envergadura. La carrera por las energías renovables en el mar ya está en marcha.

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