El antiguo monopolio queda atrás y surgen nuevos modelos de gestión de combustible en clubes y marinas

El antiguo monopolio queda atrás y surgen nuevos modelos de gestión de combustible en clubes y marinas

Repostar combustible en los puertos es una labor necesaria y rutinaria a la que no damos excesiva importancia. Sin embargo, bajo esa aparente quietud en la que nada parece cambiar se viene desarrollando en los últimos años una auténtica revolución. Los antiguos monopolios y contratos a largo plazo de las distribuidoras que imponían condiciones y precios a clubes náuticos y marinas están dando paso a nuevos modelos en los que la oferta de suministro se ha multiplicado, han aparecido novedades como los surtidores de autoservicio y también se han abierto nuevas posibilidades en la gestión de la venta de combustible.

Las gasolineras son un importante centro de costes para clubes náuticos y marinas. Sin embargo, si están sometidos a un contrato a largo plazo con un proveedor de combustible a precios altos, sus márgenes de negocio desaparecen y se ven obligados a cargar tarifas caras a las embarcaciones que repostan en sus surtidores para cubrir los gastos de personal y de mantenimiento de las instalaciones.

Por otro lado, también se han diversificado las opciones para ofrecer el servicio y ya hay varias instalaciones que cuentan con surtidor automático, lo que permite un servicio de 24 horas al día 365 días al año, sin tener que depender de la marinería o de personal ex-profeso para atender la venta. Algunos clubes y marinas que se han apuntado a esta opción son Cala Gamba, Can Picafort, Can Pastilla o el CN Sant Antoni de Portmany. El coordinador del CN Cala Gamba, Joan Marc Rigo,  reconoce que «a algunas personas mayores les cuesta al principio acostumbrarse al autoservicio y el pago con tarjeta, pero si es necesario les ayuda un marinero». 

También es automático el último surtidor que se ha instalado en Mallorca, en el CN Can Picafort. Su gerente, Alberto Pons, afirma que «ofrecer el servicio era uno de los compromisos contemplados para la nueva concesión». De momento este club, ha optado por ofrecer también asistencia con un marinero a las personas que repostan hasta que se acostumbren al nuevo sistema.
Otras instalaciones han dotado incluso sus puertos con una red de tomas hidrantes con una unidad móvil de suministro que permite que cada embarcación se suministre en su propio punto de amarre sin desplazarse hasta el surtidor.  Es el caso de Alcudiamar, Port Adriano, o Marina Ibiza. 

Las condiciones para el suministro de combustible pueden flexibilizarse si clubes y marinas firman contratos por periodos más cortos o acuden directamente al mercado libre para elegir entre varias opciones cada vez que tienen que llenar sus depósitos. En ese caso, la competencia se pone en marcha, los precios al por mayor bajan y aumenta el margen de beneficio, incluso ofertando precios inferiores de venta al público. En Baleares hoy en día se puede optar entre una decena de operadores de distribución de combustible para encontrar la mejor oferta. 

Existen dos problemas añadidos en Baleares que encarecen el combustible. Por un lado está la tan traída y llevada insularidad, que supone un aumento del coste de la materia prima por el gasto de transportarla en barco hasta nuestras islas. De hecho, en Menorca, el precio del combustible puede ser en algunos casos 20 céntimos por litro más caro que en Mallorca. 

Por otro lado, hay que tener en cuenta el monopolio que sigue en vigor para el almacenamiento de combustible, del que en Baleares se encarga CLH.

El Estado se queda con un 70 por ciento del precio final de la gasolina como consecuencia de los impuestos que se aplican al combustible. A esta cantidad se añade el tramo autonómico del conocido como “céntimo sanitario”,  en el que Baleares ha aplicado durante años el tramo máximo permitido legalmente.

Baleares es la comunidad autónoma con más instalaciones de suministro de combustible por metro lineal de costa. En concreto, en Mallorca hay en la actualidad 25 estaciones de servicio, 6 en Ibiza, 4 en Menorca (con una más en proyecto) y 2 en Formentera. Aun así, todavía quedan pequeños puertos  sin estación de servicio como Son Serra de Marina, Portitxol, Portopetro, Palmanova o Addaia, en Menorca. 

También hay que tener en cuenta que los barcos de mayor tamaño no acuden a los surtidores y prefieren contratar por libre camiones que se encargan del suministro directo de combustible. Sin embargo, tanto Autoritat Portuària como PortsIB  se muestran reticentes al tráfico de grandes cisternas con tan volátil mercancía por los pantalanes.

En el extremo opuesto, en el caso de pequeñas embarcaciones, también existe la peligrosa costumbre de llenar en tierra garrafas de combustible para luego trasvasarla al depósito del barco en puerto. Esta temeraria práctica está terminantemente prohibida tanto en puerto como en el mar por la peligrosidad que conlleva. Aun así, todos los años se registran graves accidentes por este motivo.  

Desconocimiento de las opciones de explotación

El gerente y propietario de Petroserveis, Alberto Martín, es un gran conocedor del mercado del combustible náutico en Baleares. Martín explica que «algunos de los operadores del mercado de combustible mantienen hábitos heredados de su pasado monopolista, lo que se une a la falta de conocimiento del negocio de la explotación de la estación de servicio en el mundo de las instalaciones náuticas», y comenta que en este mercado «siempre el que más gana con el negocio es el Estado a través de los impuestos,  y el que menos es el club náutico, que asume todos los costes».

Alberto Martín, gerente y propietario de Petroserveis. 

Petroserveis ofrece tanto asesoramiento como servicios de mediación para el suministro de combustible y la gestión diaria de estas instalaciones náuticas, con el objeto de optimizar las inversiones realizadas. Esta empresa especializada también desarrolla y ejecuta por sí misma proyectos para la instalación de estaciones de servicio en puertos, siendo un referente nacional en este ámbito. En Baleares no hay más de dos empresas capacitadas para este tipo de trabajos específicos. 

Alberto Martín detalla que los gastos de explotación y mantenimiento de una gasolinera para barcos son muy diferentes de los de una gasolinera para coches: «La instalación de una gasolinera en un puerto puede costar más del doble que una instalación en tierra, y además si la instalación está mal hecha, los costes de mantenimiento se pueden disparar».

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