El regatista Alberto Viejo evoluciona favorablemente dentro de la gravedad después del accidente sufrido el sábado durante un entrenamiento que estuvo a punto de costarle la vida.
Viejo, habitual tripulante del Bribon 500 de Pedro Campos, de la clase 6 Metros, ha recibido a diario la llamada de otro de los habituales del barco, el rey emérito Juan Carlos, que se ha interesado por la evolución del navegante.
Alberto Viejo sufrió graves lesiones internas tras caer al mar y quedar enganchado por el abdomen en el timón del velero Swan 36 en el que entrenaba en la Ría de Vigo. Tras unos angustiosos segundos y gracias a la maniobra con el timón de Laureano Wizner, que guiaba el barco, Alberto Viejo quedó libre y una neumática auxiliar le llevó rápidamente a puerto, decisión que con plena seguridad le salvó la vida. De ahí fue trasladado al hospital Álvaro Cunqueiro donde tuvo que ser intervenido con la máxima urgencia por una perforación en la aorta que estuvo a punto de hacerle morir desangrado por una hemorragia interna.
Una de las claves para que el accidente no tuviera un fatal desenlace fue que la temperatura del agua en la zona era baja, unos 12 grados. También resultó decisiva la ropa de neopreno que portaba el regatista, que ejerció un efecto compresivo y dificultó la circulación sanguínea.


