Ayer, domingo, sobre las 18 horas, el Charpat Segundo volvió a tierra, en la punta del espigón del dique de Botafoc. Allí verá sus últimos días, antes de que el proceso de desguace borre de la historia el que hasta ahora era uno de los últimos tres barcos de arrastre que tenían como puerto base el de Ibiza. Su historia ha vivido un trágico final pues su patrón, Vicent Ramón, de 56 años, perdió la vida en el naufragio del pesquero el 19 de enero. Treinta y cinco personas, entre buceadores, operarios de grúa, personal de marinería, capitanía marítima y policía portuaria han hecho posible la operación de reflotamiento.
El Charpat Segundo colisionó el pasado 19 de enero, cerca de las siete y media de la tarde, contras las rocas de s’Illa Grossa, a pocos metros del puerto, minutos después de partir en una singladura que debería haber acabado en Castellón para someterle a la habitual revisión invernal. La investigación intenta aclarar los motivos por los que el arrastrero embistió directamente de proa las rocas de una zona que la tripulación conocía perfectamente solo unos metros después de doblar la punta del espigón de Botafoc.
La cercanía a la costa del incidente permitió incluso grabar a un testigo un video en el que se veía cómo el barco se iba a pique en apenas un minuto debido a los daños sufridos tras la colisión. El patrón y los dos tripulantes que iban en ese momento a bordo intentaron regresar a puerto tras el choque pero resultó imposible. Todos acabaron en el mar y, aunque dos tripulantes fueron rescatados afectados de la inevitable hipotermia, el patrón fue rescatado ya en parada cardiorrespiratoria. Todos fueron llevados a puerto por una neumática que botó el ferry Formentera Jet, alertado por Salvamento Marítimo de la emergencia cuando estaba en la zona. Ramón fue sometido durante 45 minutos a maniobras de reanimación cardiopulmonar, pero no fue posible recuperar sus constantes vitales.
El arrastrero quedó hundido a unos 25 metros de profundidad a escasos metros de la bocana del puerto por lo que se hizo imperioso su reflotamiento para evitar futuros percances en la navegación. Con este motivo se desplazó al puerto de Ibiza la embarcación Dive Khan de la empresa Daedalus, especializada en este tipo de rescates. Lo primero que se hizo fue vaciar los depósitos de combustible de la embarcación, unos 1500 litros de gasóleo, pues recordemos que el pesquero afrontaba a tope de combustible una larga travesía hasta la Península.
El sábado se abordó el primer intento de reflotamiento pero los globos que debían elevar desde el fondo el barco con un peso de cerca de 107 toneladas no fueron capaces de ejercer la suficiente fuerza para conseguir su objetivo. Ayer, domingo, se puso en marcha un nuevo intento en el que se aportó la fuerza adicional de flotación suficiente para conseguir trasladar el Charpat Segundo, todavía sumergido, hasta la punta del espigón. Allí le esperaban dos enormes grúas que consiguieron sacarlo del agua y depositarlo en tierra allí mismo, donde esperará paciente el final de su historia.


