¿Dónde pasan la guerra los megayates rusos?
Presentamos el ránking de los diez megayates rusos más grandes que siguen navegando por sitios idílicos, lejos de la pesadilla bélica

Presentamos el ránking de los diez megayates rusos más grandes que siguen navegando por sitios idílicos, lejos de la pesadilla bélica

Son los más grandes, los más lujosos, los megayates de los más ricos magnates rusos que siguen surcando mares de todo el mundo, normalmente buscando aguas y países cálidos y exóticos, muy lejos de la gélida Rusia y del conflicto bélico con Ucrania. La mayor parte de ellos utilizan banderas de conveniencia, habitualmente de las Islas Caimán o de Bermuda, y muchas veces la propiedad se disfraza bajo la titularidad de sociedades offshore siempre con el fin de conseguir pasar lo más desapercibidos posible, física y fiscalmente. La lista incluye entre sus propietarios a una buena muestra de los oligarcas rusos que vieron florecer sus fortunas tras el hundimiento de la Unión Soviética. Además de los diez más grandes, incluímos un extra, el número 13, que es el único de la lista que está en la actualidad en aguas rusas: el Graceful y ¿adivinan quién es su habitual pasajero? Efectivamente: Vladimir Putin.

El primero de la lista de los grandes megayates rusos es el Eclipse, de Roman Abramovic, que con sus 162 metros de eslora, está considerado el tercer yate privado más grande del mundo. Podemos ver su impresionante imagen en la fotografía que abre esta información. Está valorado en la actualidad en 340 millones de euros y fue entregado a su dueño en 2010. Estos días pasea su espléndida figura por aguas de Sint Maarten, una pequeña colonia que sigue bajo la tutela de Países Bajos en una minúscula isla a pocas millas de Puerto Rico que reparte en dos mitades su administración entre neerlandeses y franceses. Podríamos decir que Abramovic es un ciudadano del mundo, pues aparte de ruso, también es oficialmente ciudadano israelí y portugués. Su fortuna proviene en la mayor parte del petróleo y también es conocido por ser el propietario de uno de los equipos de la liga inglesa de fútbol, el Chelsea.

El segundo megayate ruso más grande, aunque podría ser considerado el más grande atendiendo al arqueo bruto, es el Dilbar, de Alisher Usmanov, con 157 metros de eslora y que en su momento costó la respetable cifra de 600 millones de euros. Esta superembarcación acaba de darnos noticias pues al parecer las autoridades alemanas han decidido ‘congelarlo’ en las instalaciones portuarias de Hamburgo en las que estaba siendo reformado como parte de las medidas punitivas contra los oligarcas rusos como consecuencia de la guerra. El Dilbar tiene una tripulación de 96 personas, cuenta con la piscina más grande construída jamás en un yate, dos helipuertos, salón de belleza, sauna y gimnasio. Usmanov es uno de los mayores accionistas de Facebook y aparte de eso, es uno de los propietarios del gigante del mineral del hierro y acero Metalloinvest y la firma de telefonía Xiaomi.

Este video muestra el impresionante megayate Dilbar, de 157 metros de eslora.

El tercero de la lista es el Sailing Yacht A de Andrei Melnichenko, que junto con Abramovic, tiene el doble mérito de mantener no solo uno, sino dos de los megayates más grandes del mundo. El Sailing Yacht A, con 143 metros de eslora, es un curioso barco pues está motorizado pero dispone también de tres enormes mástiles que le proporcionan en teoría la posibilidad de asistir su desplazamiento a vela. Su estética es, cuando menos, curiosa. El diseñador Philippe Starck tiene que ver con el tema. Ha frecuentado también las aguas de Mallorca. Como curiosidad, cuenta con un puesto de observación bajo el agua con un cristal de 30 centimetros de grosor. No hay posicionamiento del sistema de localización AIS de este barco desde el 25 de febrero. No sabemos si esto se debe al comienzo de la invasión de Ucrania. Lo que sí sabemos es que su última localización fue el puerto italiano de Trieste. Melnichenko cuenta con un patrimonio estimado en 17.900 millones de dólares y está en el puesto 95 de la lista Forbes de milmillonarios. Es el dueño de Eurochem, el principal productor mundial de fertilizantes minerales, y de la Siberian Coal Energy Company, una de las principales productoras de carbón de todo el planeta.

El Sailing Yacht A de Andrei Melnichenko es un curioso diseño de barco a motor asistido con velas.

El Nord, de Alexei Mordashov, es el cuarto de los más grandes con sus 142 metros de eslora y seguramente el más nuevo de los megayates de esta lista, pues su construcción terminó hace apenas dos años y fue desarrollado por la firma alemana Dürssen. El proyecto se valoró en 500 millones de dólares. Estos días navega por el Océano Índico camino de las Seychelles. Mordashov está considerado la cuarta fortuna de Rusia con casi 26.000 millones de dólares en su haber, aunque si se contabilizaran los bienes de toda la familia, alcanzarían el primer puesto de ese ranking de riqueza. Alexei Mordashov es el responsable del conglomerado empresarial Severstat, el más grande de Rusia en el sector del metal, la energía y la minería. Mordashov, que cuenta además con un tercio de la propiedad del touroperador TUI, ha sido recientemente uno de los primeros oligarcas rusos en desmarcarse de la línea oficial y rechazar la guerra contra Ucrania proclamando que se trata de “una tragedia para dos naciones fraternales”. Mordashov se mostró consternado por la muerte de ucranianos y rusos en el conflicto y pidió que terminara lo antes posible el derramamiento de sangre.

El Nord, de Mordashov, cuarto del ránking y la más reciente incorporación a la lista de megayates rusos.

El quinto megayate ruso del ranking de los más grandes es el Ocean Victory de Viktor Rashnikov con 140 metros de eslora. También está fuera de rango del sistema AIS desde el día 1 de marzo. La última posición conocida de este barco le situaba cerca de las idílicas Islas Maldivas y su destino declarado eran las no menos exóticas Islas Seychelles. Rashnikov tiene una fortuna estimada en 9.100 millones de dólares que ha acumulado sobre todo gracias a las ganancias que le proporciona Magnitogorsk Iron & Steel Works, MMK, una de las principales productoras metaleras del mundo.

El Ocean Victory de Rashnikov paseaba sus 140 metros de eslora cerca de las Islas Maldivas la última vez que dio su posición.

En el puesto 6 de los megayates rusos, nos volvemos a encontrar con Roman Abramovic, gracias al Solaris, con 139 metros, que es el único de esta lista que en la actualidad está en España, concretamente amarrado en el puerto de Barcelona. El Solaris fue construido en el astillero alemán Lloyd Werft. Puede alojar 36 invitados y cuenta con una tripulación de 60 personas.

El Solaris, único barco de la lista amarrado en España, en Barcelona, exhibe en este video sus 139 metros de eslora.

El megayate número 7 nos remite a otro de los oligarcas ya nombrados en la lista: Andrei Melnichenko. Se trata del A, antes conocido como A Motor Yacht, con 118 metros de eslora, que también hemos visto navegando por Baleares, aunque en este momento está amarrado en Dubai. También tiene una curiosa figura con una alta cabina principal y su diseño fue también obra de Philippe Starck. Fue entregado a su dueño en 2008 con un coste estimado de 300 millones de dólares.

El A, del magnate Melnichenko, es un diseño de Philippe Starck de 118 metros de eslora.

El Anna de Dimitri Rybolovlev ocupa el puesto número 8 de la lista con 110 metros. En estos momentos navega por el Mar Caribe cerca de la isla de Granada, que hizo famosa la invasión estadounidense de 1983 ordenada por Ronald Reagan. Fue construido por el astillero neerlandés Feadship y entregado a su dueño en octubre de 2018. Aparte de ascensor para facilitar la movilidad entre los diferentes niveles, cuenta también con su propio Beach Club. Rybolovlev es, como Abramovic, aficionado al fútbol y es el dueño del AS Mónaco, que compite en la primera división francesa. Su fortuna está estimada en 8.500 millones de dólares cuya principal fuente es el comercio de fertilizantes de potasas y también compró en 2010 el 9,7% de las acciones del Banco de Chipre, para lo que tuvo que conseguir la nacionalidad chipriota, y se convirtió así en su principal accionista.

El Anna de Rybolovlev navega estos días por aguas del Caribe.

El noveno puesto del ranking lo ocupa el Quantum Blue, con 104 metros de eslora y que está estos días amarrado en Mónaco. Su dueño es Serguei Galitsky, que cuenta según la revista Forbes con una fortuna estimada en 3.500 millones de dólares.  Su principal activo es la cadena de establecimientos Magnit, una especie de Mercadona ruso con más de 12.000 tiendas repartidas por toda Rusia.

El Quantum Blue pertenece a Serguei Galitsky, el dueño de la cadena de tiendas de alimentación rusa Magnit.

Finalmente, el décimo puesto de los mayores megayates rusos lo tiene el Madam GU de Andrei Skoch, que es el primero de la lista que baja de los cien metros de eslora y se queda en solo 99. Hace cuatro días dio su última posición conocida. En ese momento estaba amarrado en Dubai, como el A de Melnichenko. El Madam GU fue considerado megayate del año en 2014. El impresionante barco cuenta con un hangar cerrado para helicópteros, que también puede ser utilizado como pista de squash. Skoch tiene según Bloomberg una fortuna estimada en 6,3 millones de dólares. Es diputado de la Duma estatal y posee grandes participaciones en los grandes conglomerados empresariales relacionados con el metal.

El Graceful paseaba habitualmente al presidente ruso, Vladimir Putin.

Por último, aunque queda fuera por muy poco, en el número 13 de esta lista, se encuentra el Graceful, con 82 metros de eslora, el megayate que disfruta como presidente Vladimir Putin y el único de este listado con bandera rusa. La peculiaridad de esta lujosa embarcación, botada en 2014 con un valor estimado de 100 millones de euros, es que es la única de esta lista que se encuentra amarrada en Rusia, en concreto en el enclave de Kaliningrado, situado entre Polonia y Lituania. Es decir, un trozo de tierra ruso aislado entre dos países de la Unión Europea, con una vital importancia geoestratégica. El 7 de febrero el Graceful zarpó desde Hamburgo, donde había sido sometido a un refit de cinco meses, para navegar hacia un destino más seguro y a salvo de posibles sanciones o represalias de cualquier tipo. Desde esa seguridad, contempla pasar estos oscuros días de guerra, cuyo destino decide su ilustre pasajero.

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