Jaume Vaquer cumple su segundo mandato al frente de la Asociación de Empresas Náuticas de Baleares (AENIB), una de las más antiguas y representativas del sector. No cree que la electrificación de la náutica sea una realidad a fecha de hoy y ve con preocupación la escalada de precios por la inflación que está lastrando la compra de nuevas embarcaciones, un mercado que continúa en descenso. Destaca la alta profesionalidad y calidad del sector náutico balear pero considera que se debería «legislar mejor, en vez de prohibir tanto».
Pregunta.– ¿Qué cosas buenas y qué cosas malas nos dejó el pasado año?
Repuesta.– Fue positivo poder materializar los proyectos confirmados en 2021. La afluencia de visitantes fue superior a los años anteriores, lo que permitió cerrar una buena temporada para los distribuidores y comerciales. La guerra en Ucrania planteó al principio ciertas dudas en relación al mantenimiento y reparación; sin embargo, entre julio y septiembre la mayoría de proyectos pudieron salir adelante. Los peores efectos llegaron con la guerra en Europa y la escalada de precios por la inflación.
P.– ¿Cuáles han sido son las principales consecuencias?
R.– Este incremento ha llevado a que los que tenían previsto cambiar de embarcación no lo hagan. Esto queda patente a la hora de elaborar presupuestos. Ya hemos visto que son menos que los de la anterior temporada. Creemos que esta tendencia se arrastrará hasta el año que viene. Además, continuamos con la falta de producto tanto en los yates como en los motores y, por encima de todo, en componentes electrónicos.
P.– Está en boca de todos la descarbonización de la náutica. El Govern destinará 15 millones de euros a electrificar la náutica y también ha marcado para 2030 que todos los barcos que amarren en puertos de Baleares sean eléctricos. ¿Realidad o utopía?
R.– Esto es un proyecto, no una realidad. Es como pedir la carta de los Reyes Magos sin que haya tiendas que vendan juguetes. Actualmente no hay producto en el mercado que permita, por ejemplo, renovar la flota de los barcos de alquiler. El Govern balear, en esta ocasión, ha querido correr demasiado. Además, tampoco están preparados ni los puertos ni las marinas ni los clubes, al no contar con las infraestructuras para dar servicio en sus instalaciones a barcos eléctricos. El sector está a favor de barcos de emisiones cero, pero no entendemos este interés en promocionar algo que a fecha de hoy no es viable. Tampoco nos han consultado nada con respecto a este tema antes de legislar.
P.– El año pasado se matricularon 1.056 nuevas embarcaciones de recreo en Baleares, lo que supone un descenso del 6,47% en relación al año anterior. Por lo que ya me ha dicho, no parece que la tendencia pueda revertirse a corto plazo.
R.– Así es. Las previsiones apuntan que los registros de nueva embarcación seguirán bajando, sobre todo, en lo que se refiere a menor eslora, debido principalmente al incremento de los precios por la inflación y de los costes de financiación, además de la falta de materia prima para la construcción de barcos.
P.– El futuro laboral de las islas pasa por el sector náutico, pero aún no está acabado el centro de formación especializada en náutica que el Govern prometió para 2018.
R.– Espero que podamos verlo pronto. La náutica es un sector solvente y de futuro que tiene una capacidad limitada, al no poder asumir nuestras marinas, clubes y varaderos toda la demanda existente. Después de años de reivindicaciones podremos ampliar la formación náutica especializada con este centro que es vital para mantener nuestra competitividad. La pandemia desbarató todos los plazos, aunque quizá tampoco presionamos lo suficiente para que estuviera en marcha ya. Aunque cada día que pasa falta menos para que sea una realidad.
P.– El Salón Náutico de Palma es hoy el mejor de España. ¿Hay margen de mejora?
R.– La implicación y la experiencia del organizador y las empresas náuticas lo han convertido en un salón de referencia. Creo que se deberían marcarse nuevos objetivos a medio plazo. Si queremos mantener el liderazgo, hay que aumentar el presupuesto y tener en cuenta la opinión del sector. Antes había un comité organizador, pero hace años que no se reúne y creo que sería importante recuperar esa figura para que el sector aportara su experiencia al Salón Náutico. En cualquier caso, es una realidad que estos eventos van a la baja a nivel mundial y cada vez tienen menos peso en los resultados de las empresas.
P.– ¿Cuáles son las fortalezas y debilidades de las empresas náuticas de Baleares?
R.– La profesionalidad y la calidad de las empresas náuticas de Baleares son muy altas tanto en servicios como en áreas de comercialización, distribución, reparación y mantenimiento. Esto garantiza la viabilidad del sector náutico, uno de los más productivos de la economía de Baleares. Por el contrario, la falta de amarres o los pocos campos de boyas existentes para las grandes esloras nos restan visitantes y competitividad frente otros destinos turísticos. También cabe destacar el predominio de una constante legislación basada en la prohibición. Creo que hay una falta de confianza hacia la actividad náutica. Hay que legislar mejor, en vez de prohibir tanto, porque lo único que se consigue así perjudicar la oferta.
P.– ¿Qué retos se han marcado AENIB para 2023?
R.– Nuestro objetivo es trabajar codo a codo con nuestros asociados a la hora de resolver los problemas que hemos comentado en esta entrevista, apoyarles en los procesos de formación y defenderles en todas las mesas sectoriales donde se toman decisiones importantes para la náutica.
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