Nueve muertos por ataques de tiburón en 2022
Suráfrica y Egipto registraron dos muertes en casos no provocados según datos del Archivo Internacional de Ataques de Tiburón

Suráfrica y Egipto registraron dos muertes en casos no provocados según datos del Archivo Internacional de Ataques de Tiburón

Nueve personas murieron por ataques de tiburón en todo el mundo el año pasado. Cinco de esos incidentes mortales son considerados como no provocados. Ninguno de los fallecimientos tuvo lugar en aguas españolas. Estos son los datos extraídos del Archivo Internacional de Ataques de Tiburón, ISAF, que elaboran conjuntamente cada año la American Elasmobranch Society y el Museo de Ciencias Naturales de Florida.

La mayor parte de los ataques no provocados (41) se registraron en Estados Unidos, con una única víctima mortal. El ataque ocurrió el 8 de diciembre en Keawapuku Point, en Maui, una de las islas de Hawai. Una pareja de turistas buceaba a pulmón a unos 40 metros de la costa cuando lo que posteriormente se identificó como un tiburón tigre de casi cuatro metros atacó fatalmente a la mujer, Kristine Allen, de 60 años. No quedó rastro de su cuerpo excepto algún resto del traje de baño, pese a que el ataque fue visto por varios testigos.

El segundo país en ataques no provocados fue Australia con nueve casos, sin ninguna víctima mortal. Sin embargo, llama la atención que el mayor número de víctimas mortales lo registran Suráfrica y Egipto, con dos fallecidos en cada país en los dos únicos incidentes no provocados registrados en cada uno de ellos.

Los dos ataques mortales en Suráfrica tuvieron lugar en la misma zona, Plettenberg Bay, y con toda seguridad fueron consecuencia del ataque de tiburones blancos, frecuentes en sus aguas.  El primer fallecido, el 28 de junio, fue Bruce Volow, cuyo cuerpo fue rescatado ya sin vida como consecuencia de las graves heridas sufridas tras su fatal encuentro con un tiburón blanco mientras nadaba. Especialmente terrible fue el caso de la segunda víctima mortal en Suráfrica. Kimon Bisogno, una empresaria de la restauración de 39 años, estaba disfrutando junto a su pareja y su hija de cinco años de unos días de vacaciones también en Plettenberg Bay para alejarse de la agitada vida urbana de Ciudad del Cabo, donde residían.  El 25 de septiembre, mientras se daba un baño a unos cincuenta metros de la playa, su pareja y su hija contemplaron con horror como un tiburón blanco de unos cuatro metros la atacaba repetidamente hasta acabar con su vida.

Kimon Bisogno perdió la vida en septiembre tras ser atacada por un tiburón blanco en Plattenberg Bay, en Suráfrica.

En Egipto, en cambio los encuentros fatales tuvieron lugar en el Mar Rojo, una zona en la que, si bien es habitual avistar tiburones, no son tan frecuentes los ataques. En este caso, llama la atención que los dos encuentros mortales se produjeron con solo dos días de diferencia, entre el 1 y el 3 de julio, y con apenas una distancia de 600 metros de separación, en la zona turística de Sahel Hachich, en Hurghada. Sin embargo, resulta imposible confirmar si el causante fue el mismo tiburón. En el primer caso la víctima fue una mujer austríaca de 68 años que sufrió la amputación de un brazo entre otras graves heridas mientras nadaba. Fue trasladada a un hospital para intentar salvar su vida pero finalmente falleció como consecuencia del ataque. En el segundo encuentro fatal, la víctima fue una mujer rumana de unos cuarenta años, que perdió la vida cuando estaba buceando a pulmón.

El registro del ISAF realiza una diferenciación entre los ataques provocados y los no provocados. Los provocados serían aquellos en los que el ser humano inicia la interacción con el escualo de cualquier manera, intentando tocarle o alimentarle, pescando o tratando de liberarlo de una red. Los ataques no provocados se refieren a aquellos en los que no hay interacción por parte del ser humano. Durante el año pasado, el ISAF registró 32 incidentes de ataques provocados con cuatro fallecidos y 57 de ataques no provocados con los cinco casos que hemos referido.

La estadística confirma que 2022 estuvo por debajo de los últimos años en el registro de ataques no provocados pues la media de 2017 a 2021 era de 70 ataques no provocados al año.

El ISAF confirma que en 2022 bañistas y nadadores fueron las principales víctimas en el registro de ataques no provocados con un 43% de los casos, seguidos por surferos y otros deportistas que utilizan tablas para navegar, con un 35%. En un 9% de estos encuentros la víctima estaba haciendo buceo a pulmón. Otros motivos como el buceo, saltos al agua o permanecer flotando en algún tipo de colchoneta o flotador suman el 13% de las incidencias.

En cualquier caso, el ISAF precisa que las estadísticas de ataques no provocados de tiburón son extremadamente bajas y decrecientes en los últimos tiempos si tenemos en cuenta el elevadísimo número de personas que realiza actividades en el mar a diario y en cualquier punto del planeta.

NOTICIAS RELACIONADAS

La tripulación que fue devorada por los tiburones

Nuestros vecinos los tiburones

El 53% de los tiburones del Mediterráneo está en riesgo de extinción

¿Por qué el tiburón de Cabrera es un cailón y no un gran blanco?

 

 

CONÉCTATE AL PODCAST DE GACETA NÁUTICA

Noticias relacionadas