Hoy, 18 de mayo, ha sido establecido por la Organización Marítima Internacional, la OMI, como el Día Internacional de la Mujer en el Sector Marítimo con el objetivo de promover y destacar el creciente papel de la mujer en todas las actividades, empresariales, sociales y deportivas, relacionadas con la náutica.
La Golden Globe Race, la vuelta al mundo en solitario y sin escalas más auténtica de las que se realizan en la actualidad, ha dado fe de esa pujanza, pues ha visto por primera vez en su historia, que se inició en 1968, como una mujer llegaba hace solo unos días, el 28 de abril, victoriosa al punto de destino y de inicio de esta épica aventura en les Sables d’Olonne, en la costa atlántica francesa.
La sudafricana Kirsten Neuschäfer ha sido la primera ganadora femenina de la regata. 235 días pasó en el mar a solas habitando el poco espacio libre que dejaban los 36 pies de su Minnehaha. Para ser exactos, no estuvo siempre sola, pues todavía sacó tiempo para rescatar y tener un breve encuentro con otro de los participantes en la regata, el finlandés Tapio Lehtninen, al que Neuschäfer recogió cuando ya iba a bordo de su lancha salvavidas tras hundirse su barco, el Asteria, el pasado 18 de noviembre.
Treinta intrépidos tripulantes estaban inscritos en la aventura de la última edición de la Golden Globe. 15 hombres y una sola mujer. Solo tres lograron completar la gesta y Kirsten fue la mejor entre todos.
La sudafricana empezó con la vela ligera cuando era niña, pero desde 2006 se dedica a la vela profesionalmente. Desde la formación náutica hasta las entregas de veleros, ha acumulado décadas de experiencia en multitud de facetas relacionadas con el mar. En 2015, empezó a trabajar para Skip Novak, experto navegante y pionero en las expediciones de navegación en las regiones polares; con él tuvo ocasión de compartir experiencias en sus rutas pelágicas a Georgia del Sur, la Península Antártica, la Patagonia y las Malvinas.
Además de navegar, Kirsten Neuschäfer también ha disfrutado de otras aventuras en solitario. Con solo 22 años, viajó en bicicleta desde Europa hasta Sudáfrica (15.000 kilómetros en un año). Recorrió el noroeste y el centro de África hasta llegar al sur, para terminar en el Cabo de las Agujas. Es innegable que esta aventurera tenía potencial en todos los ámbitos para conseguir el histórico éxito que ha firmado en la Golden Globe Race.
La navegante sudafricana ha emulado la hazaña de sir Robin Knox-Johnston que fue el primero en completar la vuelta al mundo en solitario y sin escalas en 1968 en la primera edición de esta regata. Knox-Johnston fue el único que terminó con éxito la aventura tras 312 días en el mar entre nueve locos que la intentaron. Hundimientos, abandonos, epifanías místicas como la del francés Bernard Moitessier, o suicidios avergonzados como en el caso del británico Donald Crowhurst, se sucedieron para escribir la historia de aquella epopeya. Un relato épico en todos sus episodios que contó en Gaceta Náutica de manera magistral Johannes von Horrach.


