Surfrider Foundation Europe lamenta que el Informe sobre la calidad de las aguas de baño europeas en 2022 elaborado por la Agencia Europea de Medio Ambiente y la Comisión Europea base sus análisis únicamente en dos criterios de control bacteriológico y que, por lo general, el control solo abarque unos pocos meses.
Esta ONG pide la revisión de la Directiva sobre la calidad de las aguas de baño para que se tengan en cuenta todas las formas de contaminación y su impacto en la salud y el medio ambiente, y subraya el "retraso preocupante" en un momento en que aún se espera la propuesta de revisión de la Directiva.
La Agencia Europea de Medio Ambiente ha publicado su informe anual sobre la calidad de las aguas de baño europeas, en el que se afirma que el 85,7% de las zonas de baño de Europa se encuentran en excelente estado y el 95,9% de ellas cumplen las normas mínimas.
Surfrider Foundation Europe señala que este informe refleja esencialmente los riesgos de contaminación bacteriológica de origen fecal, sobre la base de dos indicadores. Estos indicadores están definidos en las disposiciones legales de la Directiva europea sobre la calidad de las aguas de baño (2006/7/CE) y son los que tienen un impacto más directo en la salud humana considerados hasta ahora por las autoridades europeas: Escherichia coli y enterococos intestinales”, afirma Lucille Labayle, responsable de la Campaña de Calidad del Agua y Salud de esta ONG.
"Los análisis oficiales, tal y como se realizan actualmente, no ofrecen una imagen real del estado de nuestras zonas de baño y ocio. Por un lado, la proliferación de algas y los residuos plásticos sólo se incluyen en los perfiles de las playas o sólo se inspeccionan de forma visual. Por otro lado, la contaminación química no se tiene en cuenta en absoluto. Además, el informe sólo menciona las muestras tomadas durante la temporada de verano, y únicamente en las zonas de baño identificadas como tales”, remarca Lucille Labayle.
Surfrider Foundation Europe pide que se añadan nuevos parámetros a vigilar, tales como los residuos, las floraciones de algas nocivas y tóxicas y los contaminantes químicos, elementos que aún no se incluyen en las consideraciones de la Directiva. De hecho, parece difícil hablar de una excelente calidad de las aguas de baño cuando existe una preocupación generalizada y dudas sobre el impacto de esta contaminación en la salud.


