Las orcas, en concreto las denominadas Gladis, un pequeño grupo de una quincena de cetáceos, se han convertido este año en auténticas guardianas del Estrecho. Los científicos que se ocupan de rastrear las interacciones entre orcas y veleros han registrado tras sumar los datos de los últimos meses más de 120 interacciones este año concentradas sobre todo en aguas cercanas a Barbate. Los veleros que acuden a Palma para participar en la Copa del Rey MAPFRE no podían ser una excepción.
Tres veleros, hasta el cierre de esta edición, que navegaban hacia Mallorca para participar en la gran regata se han visto obligados a realizar una parada de emergencia tras sufrir importantes daños en el timón como consecuencia del encontronazo con las orcas.
Los barcos afectados han sido el Corsario de Jorge Durán, inscrito en ORC1, el Kapote III, de Ignacio González Camacho, que compite en ORC3, y el Tiro, del portugués Nuno Vasco Barreto, que participa en ORC2.
El Corsario, un First 50 DK de 15 metros del gallego CV Vilagarcia, fue el primer velero de los participantes en la Copa del Rey en sufrir el susto. Ocurrió a unas cinco millas de la costa de Barbate y, según contaba su armador Jorge Durán, en una zona con poco más de 15 metros de profundidad: «Tres de las orcas se quedaron mirando mientras una se tiraba al timón. La sensación que nos dio fue la de haber cogido una piedra, ya que nos medio levantaron el barco». Durán reconocía desde el puerto de La Línea, en el que reparó el timón roto, que fue una experiencia traumática tras muchos años de navegación: «Lo vives con un gran susto. Me va a costar coger el barco otra vez. Yo ahora tengo que ir a Palma y luego volver a las Rías Bajas, y ya me dirás tú cómo afronto estas travesías».
Días después del Corsario, el Kapote III se convirtió en objeto de atención de las orcas. En esta ocasión, se dio el caso hasta ahora excepcional de que el encuentro tuvo lugar a la altura de Estepona el 20 de julio, muy sobrepasado el Estrecho de Gibraltar, una frontera imaginaria a partir de la cual no se habían registrado daños ocasionados por estos cetáceos en veleros. Santi Vilagrán, tripulante de este Sun Fast 37, con base en el gaditano CN Puerto Sherry, explicaba que había cuatro orcas rodeando el barco, dos miraban y dos actuaban «Venían, se iban… Yo creo que estuvieron 5 o 10 minutos». El velero puso rumbo al puerto de Estepona para valorar daños y realizar reparaciones pero cuando estaba ya cerca de la costa, el timón quedó bloqueado como consecuencia de los daños y tuvieron que reclamar finalmente la asistencia de Salvamento Marítimo para que remolcara el barco.

Solo un día después se registró el último caso hasta ahora de daños ocasionados por estos imponentes cetáceos en veleros participantes en la Copa del Rey. En este caso, el protagonista fue el Tiro, un Grand Soleil 44, que navegaba a Palma desde aguas portuguesas. El incidente ocurrió sobre las siete de la tarde en aguas cercanas a Barbate. El armador, Nuno Vasco Barreto, contaba que en este caso fueron dos pequeñas orcas las que se lanzaron contra el timón del barco: «Partieron muy rápido el tercio inferior y entonces perdieron interés». El barco se dirigió a La Línea para valorar daños y después pusieron rumbo a Valencia para realizar una reparación de emergencia con el objetivo de llegar a tiempo al comienzo de la regata. Nuno Vasco advierte que la ‘lotería de las orcas’ puede quitar las ganas de navegar a cualquiera.
No están claros los motivos de estas interacciones entre orcas y veleros. Desde el Grupo de Trabajo de la Orca Atlántica, el biólogo Alfredo López, asegura que estos cetáceos no mantienen una actitud agresiva, sino que parecen excitados por la velocidad de los veleros, por lo que recomienda detener la marcha y no interactuar de ninguna manera con estos animales, aunque también se refiere a un posible trauma de alguna de las orcas como posible origen de estos encuentros.


