Las mafias del tráfico de seres humanos continúan utilizando Baleares como plataforma estratégica para el envío a Europa de migrantes magrebíes y subsaharianos. Durante el día de hoy han sido interceptadas en aguas del Mar Balear o en las costas de Mallorca e Ibiza un total de 91 personas y seis embarcaciones.
Según la información facilitada por la Delegación del Gobierno, en las últimas horas se han llevado a cabo los siguientes seis intervenciones:
1. A las 05:25 horas se ha procedido al rescate del total de veinte (20) personas de origen magrebí y de origen subsahariano en alta mar, al sur de la Isla de Cabrera.
2. A las 07:18 horas han sido recogidas otras diecisiete (17) personas de origen magrebí al sur de Cabrera.
3. A las 09:18 horas han sido detenidas (5) personas de origen magrebí en tierra, entre Cabo de Ses Salines y Platja des Caragol.
4. A las 09:30 horas han sido rescatadas 20 personas de origen subsahariano interceptadas en tierra, entre Cabo de Ses Salines y Platja des Caragol.
5. A las 12:32 horas han sido embarcadas en la lancha del Servicio Marítimo de la Guardia Civil veintiocho (28) personas de origen subsahariano previamente interceptadas en alta mar, frente al faro de Cala Figuera.
6. A las 13:00 horas han sido detenidas once (11) personas de origen magrebí, interceptadas por Policía Local de Eivissa en cala Sa Punta (Eivissa). Intervienen patrullas de la Guardia Civil.
ASÍ FUNCIONAN LAS MAFIAS
Diferentes patrones de las pateras llegadas a Baleares en los últimos años, detenidos por la policía bajo la acusación de favorecimiento de la inmigración ilegal, han coincidido durante sus declaraciones ante la autoridad judicial en la descripción de las duras condiciones a las que están sometidos los migrantes en los días previos al inicio del viaje, cuando son confinados en barracas cercanas a las playas y advertidos de las fatales consecuencias que puede acarrearles la identificación de los miembros de la organización.
Antes de embarcarse, los migrantes irregulares son custodiados por personas armadas con machetes. La mayoría de los que han llegado a ese punto proceden de otros lugares de Argelia, pero también los hay de origen subsahariano. El billete cuesta hasta 2.500 euros, pero no ofrece mayores garantías de seguridad que las propias de una embarcación sin cabina, sobrecargada y propulsada por un motor fuera borda de 40 CV. Hay cifras oficiales de las personas que llegan a las costas del archipiélago (2.570 en 2022, la mayor de la historia, o las reseñadas hoy), pero no de las que se quedan por el camino. El mar, en su inmensidad, tiene la capacidad de borrar el vestigio de cualquier tragedia.
Los detenidos aseguran no formar parte de la organización; simplemente son instruidos en el manejo de la embarcación. Al resto de los tripulantes se les asignan otras funciones, como controlar el GPS o repostar el motor con bidones de gasolina. Según su versión, el hecho de llevar el timón es casual y no cabe entenderlo como prueba de su vinculación con las mafias que controlan el tráfico de seres humanos. Las pateras zarpan de las playas de Argelia con un miembro de organización criminal a bordo. Esta persona, encapuchada para no ser reconocida, distribuye los distintos roles y es recogida a las pocas millas por otra lancha.
A partir de ahí, siempre según los testimonios de los arrestados, los migrantes tienen que poner rumbo norte y alcanzar las costas de Baleares por sus propios medios. Las travesías se suelen llevar a cabo coincidiendo con situaciones anticiclónicas. La antigua ruta del contrabando se puede realizar en algo más de 24 horas si la mar esta plana. En caso contrario, las frágiles embarcaciones se exponen a zozobrar sin dejar rastro.


