El Britannia, un imponente crucero de 330 metros de eslora de la compañía P&O se soltó ayer de su punto de amarre en la segunda alineación del muelle de poniente del puerto de Palma. No era la primera vez que ocurría algo así, pues en marzo de 2009 el MSC Fantasía, ubicado en el muelle Poniente Sur también se soltó de sus amarras de proa en medio de otro temporal. Un pasajero del crucero resultó entonces herido al caer al agua. El informe oficial sobre el caso de la Comisión Permanente de Investigación de Accidentes e Incidentes Marítimos (CIAIM), adscrita al Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, determinó entonces que «la Autoridad Portuaria de Baleares realizó la asignación del atraque del buque MSC Fantasía sin valorar adecuadamente sus características y las del muelle en relación al aviso de temporal».
El percance del Britannia ocurrió ayer sobre las 11 de la mañana y el origen fueron los fuertes vientos que en ese momento azotaban la capital mallorquina. Imágenes difundidas en internet dejan ver que las amarras que unían la megaembarcación con los norays del puerto iban rompiéndose de una en una hasta dejar libre y sin rumbo al crucero. El Britannia navegó a la deriva varias decenas de metros hasta que chocó con el petrolero Castillo de Arteaga, de 177 metros de eslora, amarrado en el pantalán de graneles líquidos.
Afortunadamente la colisión no fue a mayores. El incidente se saldó sin daños personales y con un boquete en el casco del petrolero por el lado del muelle por el que, según la información difundida por la Autoridad Portuaria, no se produjo ningún vertido al mar del gasoil que todavía portaba en sus bodegas el Castillo de Arteaga. Buceadores profesionales están comprobando los daños sufridos tanto por el crucero como por el petrolero y la estructura e instalaciones del pantalán de graneles líquidos.
El peligro pudo ser mayor si en lugar del Castillo de Arteaga hubiera estado amarrado el petrolero que le seguía en la cola y que permanecía fondeado en la Bahía de Palma. En ese caso, la carga era gasolina, no gasoil, mucho más inflamable.
En el caso del MSC Fantasía el informe oficial detectó que los norays que sujetaban las amarras del crucero eran de un tamaño insuficiente para soportar la fuerza de tensión generada por la gran embarcación empujada por el temporal de viento y por eso saltaron dejando libre la proa del barco. Este fallo sí que ha sido subsanado por la APB, que ha dotado la zona de atraque de norays con una mayor resistencia y fijados a una estructura soterrada de hierro y hormigón.
Sin embargo, el informe de la CIAIM también detallaba que «la APB realizó la asignación del atraque del buque MSC Fantasía sin valorar adecuadamente sus características y las del muelle en relación al aviso de temporal». El texto de la comisión de seguridad explicaba que la Capitanía Marítima de Palma no tenía fijados «criterios de seguridad que determinasen las condiciones del atraque del buque teniendo en cuenta la gran superficie de su superestructura expuesta al viento».
Catorce años después del incidente del MSC Fantasy se ha vuelto a reproducir la misma incidencia en el mismo punto y por el mismo motivo.


