La ministra de Defensa en funciones, Margarita Robles, ha mentido de manera flagrante al negar esta mañana que su departamento haya frenado la adquisición de un nuevo barco de regatas para la Armada. Robles ha llegado a afirmar, sin que se le torciera el gesto, que “no había ninguna propuesta de comprar ningún velero porque, como todo el mundo sabe, la adquisición costaría muchísimo más”. Y ha añadido: “Era una propuesta de reparación”.
Para acreditar la desfachatez de la ministra Robles basta con remitirse a la resolución, hecha pública ayer, en la que se anula el expediente de compra del Aifos y en cuyo punto tercero se lee, textualmente, lo que sigue: “En fecha 31 de julio de 2023, el jefe de la Sección de Contratación de la SUBDIGEC firma el pliego de cláusulas administrativas (PCAP) del expediente 2023/AROU/00001196 para adquisición de un velero de regatas”.
Lo escribo con toda la prosopopeya burocrática que consta en el documento, al que he tenido acceso esta misma mañana, para que no quepa la menor duda de que una ministra de España ha mentido bellacamente.
Es curioso que la titular de Defensa, a la que no se le conoce ni afición ni una particular maestría en cuestiones relativas a la náutica, diga que “todo el mundo sabe que la adquisición costaría muchísimo más”. ¿De dónde se saca esta supuesta evidencia? ¿Conoce acaso qué cuesta el casco de un barco de 50 pies adaptado a la fórmula de compensación ORC, que es de lo que estamos hablando? Si así fuera, en cualquier caso, el concurso podría haberse declarado desierto por ausencia de ofertas, sin tener que inventarse la “necesidad sobrevenida” de que urge destinar el dinero a la compra de munición, la excusa con la que se pretende tapar la verdad de este asunto.
¿Puede explicarnos el Gobierno qué ha pasado desde el 31 de julio hasta hoy? Y lo más inquietante: ¿tan precarias son las finanzas de nuestras Fuerzas Armadas que obligan a desviar un mísero millón y medio de euros de una partida ya aprobada porque no tienen munición? Espero que los enemigos de España no lean este artículo.
Lo que todo el mundo sabe, señora Robles, pues en la cenagosa política española han dejado de existir las casualidades, es que el Gobierno se ha defecado en los pantalones por un tuit tendencioso del portavoz del PNV, Aitor Esteban, y el seguidismo que de él han hecho los medios enemigos de la Corona, y que, en lugar de explicar a la opinión pública que el Aifos no es el barco del Rey, sino que pertenece a la Armada, ha preferido plegarse al chantaje de un demagogo supremacista y buscarse un subterfugio ridículo para justificarlo.

