Todas las miradas se dirigen a la recién creada Conselleria del Mar y del Ciclo del Agua, que marca un hito en el gobierno autonómico de Baleares. Su titular, Juan Manuel Lafuente Mir (Mahón, 1963), es abogado y cuenta con un largo currículum político que abarca diversos cargos relevantes: regidor en el Ajuntament de Maó, conseller del Consell de Menorca, diputado y vicepresidente del Parlament, director general de Comercio del Govern balear (1996) y conseller de Administraciones Públicas entre 2014 y 2015. Es socio del Club Marítimo de Mahón, antiguo regatista y navegante habitual.
Pregunta.– ¿Por qué ha tardado tanto Baleares en tener una Conselleria de la Mar?
Respuesta.– Habría que preguntárselo a los que han tenido responsabilidades hasta el pasado mes de mayo. Creo que ahora ha llegado el momento adecuado para poner en marcha la Conselleria del Mar, a la vista de que se van acumulando los problemas. El sector náutico requiere tener un departamento específico.
P.– ¿Cuáles son sus prioridades a corto plazo y sus principales retos para los próximos cuatro años?
R.– En primer lugar debemos analizar la situación y detectar cuáles son los principales problemas a fin de establecer las acciones que lleven a su resolución. Hay que ponerse, sin más demora, a resolver los expedientes y solicitudes en la sección de costas y litoral. Por otro lado, se debe ejecutar la modernización de toda las infraestructuras e instalaciones náuticas dependientes de la comunidad autónoma. Esto nos permitirá redundar en la calidad e incidir positivamente en el medio ambiente. También se debe mejorar la relación y fomentar una mayor comunicación con los concesionarios de los puertos de gestión indirecta. Debemos tener una visión integral del conjunto del litoral con una definición estructurada de las actuaciones a realizar en cada zona.
P.– El vigente Plan General de Puertos, aprobado al final de la pasada legislatura, establece «crecimiento cero» y supone, de facto, una moratoria en el número de amarres. ¿Está de acuerdo con este planteamiento?
R.– El Pan Director deriva de la Ley de Puertos que se hizo en su momento y es un instrumento necesario de planificación. Creo que hay consenso general de que no es necesario ni conveniente crear nuevas infraestructuras portuarias que vayan a tener incidencia medioambiental. Esta cuestión se debe revisar con criterios técnicos y criterios de conservación de medio ambiente. Eso no quiere decir que no se pueda aumentar el número de amarres si se modernizan las instalaciones portuarias y se mejora el aprovechamiento de los espacios existentes.
P.– Las listas de espera de amarres de gestión directa están prácticamente paralizadas. ¿Cuál es su propuesta para resolver este asunto, si es que se puede?
R.– Sí, se pueden hacer esfuerzos para mejorar la gestión, buscar un mayor rendimiento de los amarres existentes y dar salida a los que nos están ocupados. Hay que tener en cuenta que es un problema muy puntual en los meses de temporada, por lo que se pueden plantear opciones como instalar muelles flotantes o temporales que den amarre a embarcaciones de menor eslora. Una tercera vía sería aprovechar las rampas y las zonas portuarias para que un mayor número de personas puedan disfrutar el mar.
P.– Al hilo de lo anterior, ¿qué plan tienen con las rampas? Los usuarios se quejan, entre otras cosas, de que no hay sitio para aparcar los remolques?
R.– Quizás los remolques no hay que dejarlos justo al lado de las rampas. Hay que estudiar con los ayuntamientos qué espacios hay disponibles para situar estos carros de varada.

P.– ¿Es partidario de las marinas secas? Si es así, dónde cree que deberían ubicarse para no generar problemas de movilidad o paisajísticos.
R.– Creo que las marinas secas son una opción posible que funciona muy bien en otros países. En náutica, como en muchos otros sectores, no existen soluciones milagrosas, por lo que se debe apostar por varias alternativas, entre las que, sin duda, se encuentran las marinas secas. También hay que estudiar caso por caso con los consistorios a fin de encontrar la mejor ubicación posible.
P.– Hay puertos autonómicos, como Can Picafort o S’Estanyol (por poner dos ejemplos), donde es muy difícil navegar por las dificultades burocráticas (principalmente medioambientales) para realizar dragados. ¿Cómo piensa afrontar este grave problema?
R.– Está claro que estudiaremos la manera de simplificar y agilizar la burocracia administrativa para que se puedan realizar los dragados. Un puerto que no tiene calado, deja de ser útil. Hay que estar atentos, porque si hay residuos contaminantes, tan malo es que estén en el fondo de esos puertos como que se extraigan sin control. Por tanto, hay que dragar y hacerlo con controles adecuados.
P.– La reforma de la Ley de Navegación abre la puerta a que los barcos particulares de lista 7ª se pueden alquilar durante los meses de temporada alta a partir del año que viene. ¿Le parece una buena idea?
R.– Eso es algo que se deriva de una normativa estatal, en la que no se ha tenido en cuenta la situación de Baleares. Es difícil saber la incidencia que tendrá, aunque, evidentemente, realizar una actividad comercial sin ser profesional ni tener todos los requisitos en cuanto a experiencia y conocimientos no es lo más adecuado. Esta iniciativa legislativa no es buena para Baleares.
P.– Ports IB gestionará dentro de dos años 23 campos de fondeo en zonas LIC. ¿Le gusta el modelo de gestión que hereda o cree que es necesario introducir cambios?
R.– El que haya campos de boyas no es incompatible con que los navegantes fondeen en arena. Creo que sería bueno fomentar las importantes ventajas de las boyas tanto por la seguridad que aportan como por el daño que se evita a la diversidad biológica de nuestros fondos.
P.– Otro problema recurrente en los puertos deportivos es el abandono de barcos y las dificultades para poder moverlos de su amarre. ¿Ha previsto alguna medida especial al respecto?
R.– Es necesario modificar marcos jurídicos ineficaces en la resolución de este tipo de problemas, tanto si el abandono se da en el puesto de amarre como en superficie. Trabajaremos para lograr ese cambio y que los expedientes no se prolonguen en el tiempo, siempre asegurando, que no haya indefensión hacia el propietario.
P.– ¿Apoyará el Govern la actividad de los clubes náuticos?
R.– Los clubes náuticos son piezas esenciales en la vida social de Baleares, promueven la afición a la náutica y permiten el desarrollo de los deportes náuticos. Es importante ayudarles a mejorar los servicios y las instalaciones en cuanto a la seguridad y medidas de protección medioambientales. La Ley de Puertos jugó un papel decisivo en la renovación de las concesiones de los clubes.
P.– ¿Quién representará a la Conselleria de la Mar en el Consejo de Administración de Autoridad Portuaria?
R.– Esta cuestión está en manos de la presidenta del Govern, que es quien decidirá el nombramiento más adecuado.
P.– ¿De qué manera pueden colaborar las dos administraciones portuarias de Baleares: Ports IB y la APB?
R.– Tenemos que establecer sinergias importantes. En este sentido, sería un logro que se compartieran en una misma aplicación los datos e información de todos los puertos de Baleares. Ello facilitaría enormemente la navegación en Baleares y las gestiones administrativas.
P.– Una de las primeras acciones que ha anunciado es la agilización de los trámites en materia de costas. ¿Qué situación se han encontrado y qué medios materiales y humanos destinarán a este departamento para conseguir una gestión eficaz?
R.– Estamos muy preocupados porque no se ha llevado a cabo un traspaso de competencias en condiciones, sobre todo en lo relativo al personal. Estamos con la tramitación para reforzar las plazas de funcionarios que permitan sacar adelante la ingente cantidad de expedientes sin contestar. El traslado de poderes se firmó en diciembre de 2020 y hasta mayo no se hizo nada. Una falta absoluta de previsión.
P.– La Conselleria del Mar lo es también del ciclo del agua. Eso significa que gestionará las depuradoras y los emisarios submarinos. ¿Qué se puede hacer para reducir la contaminación que éstos generan en el medio marino?
R.– Una de las apuestas más importantes se dirigirá hacia al capítulo de la inversión para que se puedan modernizar las depuradoras y para que se puedan dotar con los medios técnicos necesarios para evitar esa contaminación. Es posible minimizar el impacto de los vertidos.
P.– Algunos aficionados piensan que su departamento se ha quedado corto en cuanto a competencias, al no asumir la pesca profesional y de recreo.
R.– Se decidió que ambas permanecieran ligadas a la actividad de la agricultura por la normativa y por la concesión de los fondos europeos. Es una cuestión de eficacia, como también lo es el hecho de que las enseñanzas regladas y la formación profesional permanezcan bajo la batuta de la Conselleria de Educación. Nosotros siempre estaremos dispuestos para colaborar y coordinar asuntos relacionados con la pesca y la formación.
MUY PERSONAL
«Mi primer barco fue un Optimist de madera»
¿Cuál es su primer recuerdo marinero?
El llaüt de madera de mi padre, en el que me embarcaron con apenas 10 meses. Tenía por nombre San Buenaventura y estaba amarrado en Port Addaia.
¿A qué edad, dónde y en qué tipo de barco empezó a navegar?
Fue en un Optimist de madera. Tenía-mos que barnizarlo cada año. Tendría 10 u 11 años.
¿Tiene barco actualmente?
Me gusta mucho navegar a vela, pero dispongo de poco tiempo, así que salgo al mar en un barco a motor de la familia.
Travesía favorita.
Mi preferida es el trayecto entre Menorca y Mallorca. Nunca sabes lo que te vas a encontrar.
Travesía soñada.
El Atlántico a vela.
Recomiéndeme un libro de mar.
Victoria en solitario, de Eric Tabarly.
Un plato para tomar a bordo.
Melón con jamón acompañado de Oporto.


