La literatura de aventuras siempre se ha considerado un género menor. Aún así hay autores que lo han llevado a la estratosfera. No se puede negar que Mark Twain, Rudyard Kipling o Jack London hayan escrito obras maestras o que Emilio Salgari tenga una producción abrumadora.
La acción se sitúa por encima de todo: los personajes pueden ser sencillos y sin dobleces, no hay un retrato de la sociedad ni un análisis de la época, incluso, pueden ocurrir cosas disparatadas. ¿No serán capaces Sandokán y Yáñez de abordar un barco en llamas, dar cuenta de veinticinco marineros ingleses y rescatar a La Perla de Labuán? ¡A ver, sólo faltaría!
Por muy entretenidas que sean siempre van a un cajón de sastre, como en la colección Austral de Edhasa, donde los libros de sobrecubierta roja incluían novelas policiacas, de aventuras y femeninas (si es que esto último significa algo, claro).
Todo esto hace difícil encontrar ediciones actuales, prologadas o con notas a pie de página. Sin embargo, en un sorprendente giro de los acontecimientos -estamos hablando de aventuras- ha aparecido una editorial, Zenda Aventuras, para solucionar este problema.
Zenda es una página web creada en 2016 por Arturo Pérez Reverte y una veintena más de autores que incluye textos, poesía, reseñas de libros y blogs como el de mi adorado Jacinto Antón. Como les va la marcha, en 2019 arrancaron con Zenda Aventuras y no se andan con chiquitas. Llevan publicados varios clasicazos imprescindibles, entre ellos el misterio del Agua Azul (Beau Geste), de P.C. Wren; El diamante de Moonfleet, de J.M. Falkner, y El prisionero de Zenda, de A. Hope. Según la propia editorial, los libros “tienen en común el sabor de la aventura clásica con ingredientes capaces de seducir a lectores de todas las edades”. Y, al menos, dos de ellos han dado unas películas excepcionales.
El prisionero de Zenda, además de dar nombre a la web y a la editorial, es una novela que contiene todo lo que se puede pedir a una aventura. Héroes, villanos, amores imposibles, conspiraciones para un magnicidio… El misterio del Agua azul es aventura en el desierto, Legión extranjera y el robo de un zafiro. Dos historias perfectas.
El diamante de Moonfleet (llevada al cine por Fritz Lang en 1955) tiene una temática marinera y viene al pelo para una publicación como Gaceta Náutica. Barcos, la costa sur de Inglaterra, un contrabandista, una pista en un medallón y, sobre todo, valentía, lealtad y amistad entre los personajes de la novela. Por si fuera poco, Robert Louis Stevenson (llamado Tusitsala, el que cuenta historias, por los samoanos) lo dejo muy claro: “Moonfleet es la novela que siempre quise escribir, pero lo único que pude hacer fue La isla del tesoro". Si esto no les convence, no sé yo qué podría hacerlo.


