Antoni Maria Grau, el nuevo director general de Pesca, lleva vinculado a este departamento en la Comunidad Autónoma desde que finalizó la carrera de Biología en Barcelona, allá por 1982. Entonces, cuando aún no se había constituido la autonomía balear consiguió plaza en el Laboratorio de Acuicultura de Andratx. Después pasó a jefe de servicio y así ha permanecido las tres últimas décadas al frente del Servei de Recursos Marins. Sabe de lo que habla, no solo por eso, sino porque es un gran aficionado a la pesca desde niño y también a la náutica, pues es directivo del Club de Vela Port d’Andratx.
Pregunta.- ¿Después de décadas al frente del Servei de Recursos Marins, cómo han sido sus primeros meses como director general?
Respuesta.- En el fondo, sobre la pesca la gente no es consciente de que el que corta el bacalao es la Unión Europea. Nuestro margen de maniobra es relativamente limitado. En los tres meses que llevo de director he hecho muchas reuniones, sobre todo con la gente de la pesca de recreo, algunas de ellas multitudinarias, que hace años que estaban abandonados. La gente lo que quiere es que les escuches pero te piden cosas que no es que no dependan de mí, es que a veces ni dependen del gobierno español.
P.- ¿Cree que se ha prestado suficiente atención desde la Dirección General a la pesca recreativa los últimos años?
R.- Se han sentido abandonados los últimos años. Ahora creo que ya se han dado cuenta de que el que tienen a su lado es alguien que ha pescado toda su vida. Creo que soy el primer director general de Pesca que es un gran aficionado a la pesca de recreo. Con el anterior director general, Joan Mercant, me llevaba muy bien, salvo cuando salía el tema de la pesca de recreo. Ahora podremos hacer lo que no pudimos hacer cuando estaba él.
P.- ¿A qué tipo de pesca es aficionado?
R.- Pesco con barca básicamente. Pesca vertical: volantin, los calamares, lo que hace la mayoría de la gente, los raors… Pero soy muy friki y llevo más de 30 años apuntando cada cosa que pesco. Cuando la gente me dice que pesca mucho o que pesca poco, yo sé exactamente lo que llevo pescando desde 1994 hasta hoy y tengo una idea bastante clara de cómo están las cosas. Y desde el 94 las cosas han mejorado bastante. La gente que pesca al volantín coge más, si va a pescar, claro.
P.- ¿Qué ha cambiado en la pesca recreativa en los últimos años?
R.- ¿Qué ha cambiado? Por suerte, los hijos de la gente que hace pesca de recreo siguen saliendo a pescar, algo que, por ejemplo, no pasa con los cazadores. Pero la motivación no es la misma. Mis hijos van más para hacerse una foto que para comerse el pescado, como hago yo, pero afortunadamente hay muchísima gente que sigue yendo a pescar. Antes la pesca de recreo era un tema sobre todo gastronómico. Muchos peces que la gente antes iba a pescar para comer, ahora ya no lo hace, como ocurre con las obladas. Ahora ya no se pescan y cualquier playa a la que vayas está llenas de obladas.

Optimizar la comercialización, clave para el futuro de la pesca profesional en Balears. Foto: CAIB
P.- ¿Ha cambiado la perspectiva?
R.- En el mundo occidental la relación de la gente con el mar y con la naturaleza ha pasado de ser algo cotidiano a convertirse en algo extraordinario y eso es muy malo. Automáticamente se convierte en una cosa mística que complica mucho las cosas. La pesca profesional es una actividad, como la agricultura, cuyo fin debería ser proporcionar alimentos de calidad pero se está convirtiendo en una carrera de obstáculos sobre todo por cuestiones medioambientales porque se tiene una visión de la naturaleza lejana, como algo sagrado. La naturaleza no es mágica ni sagrada. Es necesaria, imprescindible para que podamos seguir viviendo pero no podemos renunciar a explotarla de una manera sostenible. Ahora todo el mundo opina pero desde una concepción de la naturaleza como algo lejano.
P.- ¿Esa percepción de la naturaleza perjudica a las actividades que se desarrollan en ella, como la pesca, sea profesional o recreativa?
R.- Al final, la pesca profesional y la pesca de recreo son dos partes de lo mismo y todo ese concepto esotérico urbanita es el gran obstáculo común. El margen de maniobra es pequeñísimo. La Unión Europea nos está acorralando. El Plan del Mediterráneo coge como año de referencia 2015. En Baleares se declararon ese año 3.200 toneladas de pescado. En 2022 ya solo se declararon 1.780. Este año no creo que lleguemos a las 1.500 toneladas. Nos están dejando sin pescado fresco en las Islas. Cada gamba de Sóller que dejas de traer al mercado es sustituida por dos o tres gambones congelados que nadie sabe cómo los han cogido ni en qué condiciones ecológicas ni laborales. Cada calamar que no se pesca aquí es sustituido por calamares chinos. Es muchísimo peor. En Baleares el 85 por ciento del pescado que se comercializa viene de fuera. La política pesquera común, que se basa en la sostenibilidad, tiene tres pilares: el biológico, el económico y el social, pero al final el único pilar que cuenta es el biológico. Nos estamos quedando sin pescado, sin barcos y sin pescadores. Hay que defender a la flota del ecologismo que vende una idea que no es la que es. Lo que viene de Europa ya lo sabíamos. Nos adelantamos por ejemplo con el tema de las cajas verdes, pero era por el bien de los pescadores porque o se la poníamos nosotros o se la ponía la Unión Europea. Me preocupan mucho las zonas LIC. El 52 por ciento de nuestras aguas son Red Natura 2000. Me preocupan los planes de gestión pesquera en las zonas Natura 2000 porque se nos escapan de las manos y cualquier animalada es posible. Quien hace los planes de gestión de esas zonas autonómicas es la Direcció General de Pesca pero hemos de conseguir que las zonas Red Natura 2000 las gestione Pesca de Madrid.
P.- ¿Cómo se puede revertir esa situación? ¿Qué se puede hacer?
R.- Tendríamos que intentar que, igual que pasó con la Agricultura en la anterior legislatura, se reconozca también el factor de insularidad en la pesca porque si en Vinarós los barcos pueden ir a otras zonas a pescar, pero si aquí los barcos dejan de pescar, no habrá pescado fresco. En Ibiza se están quedando sin arrastreros y sin arrastreros no hay gambas. A la flota artesanal le va algo mejor. He pedido al Ministerio que corrija el factor perverso de la insularidad y en teoría el reglamento europeo lo dejaría hacer. En el reglamento hay una GSA diferente para Baleares. Si haces las evaluaciones de los recursos por esas GSA, también deberías regular el esfuerzo por GSA. Parece bastante lógico. El reglamento dice que debe haber una disminución de días del 40 por ciento, pero nosotros ya vamos por el 52 por ciento. Desde 2015, hemos perdido 12 barcos de arrastre de los 43 que teníamos y esto el Ministerio no lo cuenta.
P.- ¿Hay falta de relevo generacional en la pesca profesional?
R.- Se habla de la falta de relevo generacional. Si los pescadores ganan dinero, ya aparecerá la gente. De hecho, con la pesca de artes menores, sobre todo en Ibiza, hay gente que se apunta porque en Ibiza se han hecho las cosas muy bien. Se han inventado una marca, ‘Peix nostrum’, que certifica que ese pescado es de Ibiza con todo el valor añadido de la marca Ibiza. Si se vende bien y vale mucho más que el que no tiene marca o el ilegal, la gente se pone a pescar con la marca Ibiza. No pretendemos copar el mercado, pero han creado un producto de primera calidad que se ha destinado al segmento más alto. Lo han sabido hacer y ahora, por ejemplo, en Sant Antoni, quieren meter más barcas de pesca pero no tienen sitio. La pesca profesional puede estar en peligro de extinción en algunos sitios, donde no hay recursos o el medio se ha degradado. El caso más evidente es la Bahía de Palma. Si no se hace algo, acabará sin barcos. Hace unos días vi en La Llotja que hay muchos barcos en venta.

La llampuga se ha convertido en ejemplo de optimización de una pesquería que hace años estaba devaluada. Foto: Adobe Stock
P.- La llampuga es otro ejemplo de éxito en la comercialización…
R.- Sí. Cuando empecé con la llampuga en el año 96 era un desastre. Cogían barbaridades, luego se pudría o la vendían muy barata. Pero hubo gente del sector que tuvo dos dedos de frente. Lo primero que hicieron es no pescar en fin de semana, porque la llampuga no se vendía hasta el martes, entre otras cosas. Ahora se ha fijado un cupo de 150 kilos por barco y día. Pescan 5 días, tres horas y la llampuga la pagan a 5 euros. Pescado fresco. Ese es el futuro. No podemos pescar más ni pescar exclusivamente cap roigs, gallos y llampugas. Hay que mejorar la comercialización, mejorar la trazabilidad e intentar promocionar especies muy abundantes que comíamos de niños de los que ahora no hay consumo. Cosas tan sencillas como el salmonete, el gerret o la sardina. Pero los que lo tienen que tener claro son los pescadores porque la Administración no puede vender el pescado.
P.- ¿Qué piensa de los grandes cerqueros peninsulares que vienen a faenar a aguas baleares? El último caso del que se ha hablado ha sido en Menorca.
R.- El problema de los cerqueros de la Península se puede intentar evitar pero estas cosas no se hacen de un día para otro. Por supuesto que me parece mal que venga a llevarse las sirviolas que aquí conservamos y al parecer hacían cerco sobre coralígeno, lo que está prohibido, pero las cuestiones normativas llevan su proceso y es largo. Vamos a hacer una regulación para los cuatro o cinco barcos de cerco que faenan en Baleares, la idea es hacer una regulación ajustada a esos pequeños barcos de cerco de nuestra flota. Todos ellos están en Palma. Si, por ejemplo, el Govern prohíbe la pesca de cerco en aguas interiores e Ibiza y Formentera y damos ejemplo podemos pedir a Madrid que la prohíba en las 12 millas de mar territorial. Decir que nosotros sí y los de fuera no queda muy mal. Es una estrategia que hay que desarrollar y exponerla en el Ministerio. El procedimiento legislativo puede ser de seis meses para nosotros y luego lo que haga el Ministerio. Otro factor a tener en cuenta es que en Ibiza y Formentera, donde no se hace cerco, hay muchísima más sirviola que en Mallorca y Menorca.
P.- ¿Cuáles son sus propuestas para la pesca recreativa?
R.- El anterior director general no les hacía caso y esto es lo primero que vamos a romper. Ya he hablado con mucha gente y la primera norma que vamos a sacar es la creación de una comisión de cogestión de la pesca de recreo en Baleares donde la gente podrá enterarse de lo que pasa y exponer su opinión. Cualquier cosa que tenga que ver con la pesca de recreo tendrá que pasar por esta comisión. Allí podremos discutirlo todo, desde cambios en las vedas hasta cualquier otra cosa. Me llegan muchas ideas, unas muy buenas y otras menos. Se les ha convertido en el malo de la película. Cuando hay desinformación es cuando campan a sus anchas la rumorología y los disparates. Queremos que haya información en los dos sentidos. La pesca de recreo tiene un efecto muy positivo en el consumo de pescado fresco y su impacto sobre el medio es muy inferior a lo que se dice, pero mientras no haya datos sólidos solo habrá rumorología. Los recreístas pescan mucho menos de lo que se dice. Nadie sale 50 veces al año. Nuestra estimación actual es que la pesca en barca puede coger entre 600 y 800 toneladas al año.

Antoni Maria Grau cree que son necesarios cambios en la regulación de la pesca del verderol. Foto: CAIB
P.- ¿Habrá cambios en la veda del verderol?
R.- Es necesario mejorar el tema del verderol y la sirviola. Hace 25 años, a peticiones de recreístas, fuimos pioneros en instaurar la veda del raor y la del verderol. La del raor ha sido un éxito pero la del verderol no ha funcionado. No hay más sirviolas. No ha empeorado mucho pero no ha mejorado. Hay muchas ideas pero quiero esperar y escuchar a la gente. Lo que tengo claro es que todos los aficionados a la pesca quieren seguir pescando y que haya peces en el mar.
P.- ¿Es el furtivismo un problema grave para la pesca en Baleares?
R.- La pesca furtiva no existe como delito. Lo que entendemos como pesca furtiva viene a ser vender pescado en negro. Hoy en día, cuando encontramos pescado de origen no documentado en establecimientos de hostelería o viene de los propios profesionales o de la pesca de recreo en superficie. El tema es complejo. Que haya más vigilancia no sirve para acabar con el furtivismo. Contra este problema se lucha haciendo que el pescado identificado valga mucho más que el pescado sin identificar, como ha demostrado el caso de lbiza con Peix Nostrum o como ha ocurrido con las langostas. Las propias organizaciones de pescadores deben insistir a sus socios y presionar. Nadie vende en negro serranos. Lo que se vende en negro es lo que vale dinero. Los recreístas pueden en este aspecto coger muy pocas especies: pargos, gallos, cap roigs y calamares pero también se venden cap roigs y calamares de potera en negro de la flota profesional.
P.- ¿Por qué se prohibieron los posicionadores dinámicos?
R.- La prohibición fue una idea mía pero porque curiosamente muchos recreístas me lo habían pedido. Cayó mal pero sobre todo por la manera en que se hizo. Tenemos un principio de acuerdo para retirar parcialmente la prohibición. Los permitiríamos fuera de las reservas y no podrían utilizarse dentro de ellas. Pero es más bien un gesto de buena voluntad que otra cosa. Luego en el foro de la mesa de cogestión veremos qué se puede hacer.
P.- ¿Es la pesca submarina tan mala como la pintan?
R.- Se ha puesto a los pescadores submarinos como los malos de la película. Hagan lo que hagan siempre son los malos y no es así. Yo no les voy a perseguir porque ya están bastante restringidos. También he sido pescador submarino. El problema es que pescan esencialmente especies depredadoras de un nivel trófico alto. Si ellos están no hay meros ni escorballs. El pescado sedentario desaparece. A partir de los datos, podemos plantearnos ideas serias. Está claro que ya no quedan furtivos submarinos ¿Cómo se pueden inventar algunos ecologistas que hoy hay furtivos submarinos que ganan 3.000 euros al mes? No soy enemigo de la pesca submarina y tiene que haber un espacio de reflexión. Tenemos dos reservas marinas muy antiguas en las que desde el principio no se prohibió la pesca submarina, la de la Bahía de Palma y la de Migjorn. Igual ese es un campo para pensar algo.
P.- ¿Habrá más reservas?
R.- No tenemos intención de hacer más reservas pero sí que hay que corregir detalles. En la anterior legislatura, la ampliación de la reserva de El Toro – Malgrats se hizo contra los pescadores y contra el criterio del Servei de Recursos Marins. Eso se va a corregir en un sentido o en otro esta misma legislatura. El Pacte Blau es algo muy bonito y se ha apuntado todo el mundo que no va a pagar el pato pero no lo ha firmado ninguna cofradía ni ninguna asociación de pesca de recreo. No se pueden hacer reglas pesqueras como si fueran actos de promoción turística. Eso no se va a hacer más mientras yo esté aquí.
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