Tres años ha tardado la Autoridad Portuaria (APB) en resolver el concurso para la gestión de la dársena del Molinar. Ayer tuvo lugar la reunión del Consejo de Administración del ente portuario que decidió otorgar a la empresa Nautic Assets Developers Team, S.L. la concesión para la gestión de amarres de embarcaciones en este puerto deportivo ubicado en la Bahía de Palma.
Los pliegos del concurso establecían de salida una tasa de ocupación de 58.500 euros al año y una tasa de actividad del 4% sobre el volumen de negocio. La empresa ganadora ha propuesto, adicionalmente, una cantidad fija anual de 68.000 euros en concepto de mejora de las tasas de ocupación y de actividad, que se suma a las cantidades anteriores.
La futura adjudicataria invertirá 672.000 euros en la colocación de nuevos pantalanes y otras instalaciones y gestionará la concesión por un plazo de 18 años. Además, asumirá el edificio que se destinará a bar-cafetería-restaurante en planta baja y a actividades sociales y culturales la primera.
La firma ganadora, Nautic Assets Developers Team S.L. cambió su denominación poco antes de presentarse al concurso, anteriormente se llamaba Mobile Applications Developers Team S.L., para introducirse en el sector náutico. Al frente de la misma está el empresario Federico Rodríguez Cerdá, vinculado como consejero a la firma Desarrollos Concesionales Insulares (DECOIN).
Desarrollos Concesionales Insulares SL (Decoin) es una empresa que ha gestionado otras concesiones portuarias como el varadero del Cós Nou en Menorca, la dársena para embarcaciones menores en el puerto de la Savina que se comercializaba bajo el nombre de Nueva Marina Formentera y los amarres en el Moll de Llevant de Maó.
La APB convocó el concurso de esta dársena, conocida como Caló d’en Rigo, en el verano de 2020. Cinco empresas se presentaron a la licitación para gestionar los amarres y el edificio que era la sede social del Club Marítimo Molinar de Levante y que podrá albergar un bar o restaurante.
Más de tres años después de la apertura de plicas, el del Consejo de Administración de la APB ha decidido resolver el concurso, algo insólito en la historia de la entidad. La dársena del Molinar ha permanecido vacía de embarcaciones durante todo este tiempo y, de hecho, aún no han finalizado las obras en el edificio situado en la dársena deportiva.
Obras sin finalizar
La APB señala en un comunicado que los trabajos en la antigua sede social del Marítimo del Molinar llegarán a su fin en la próxima primavera y señala que “el estado real de la estructura, mucho peor de lo esperado, motivó una ralentización de las obras y un incremento del presupuesto hasta los 1,2 millones de euros”.

El ente que gestiona los puertos de interés general asegura también que tiene previsto licitar “por vía urgente el dragado del fondo marino de la dársena de El Molinar para extraer 1.400 metros cúbicos de roca y arena, pendientes de retirar desde la finalización de las obras de la dársena en 2020.
La APB ya reconoció hace dos años que el puerto necesitará dragados constantes. Los problemas de calado que generan las corrientes de arena en el puerto no se han resuelto con la reforma. Esos problemas –ahora mismo la profundidad en la entrada varía entre los 40 y los 80 centímetros– hacen que la instalación no sea operativa para la vela ligera no solo los días de tormenta, sino también con un poco de Embat.


