Los testigos, con muy buen criterio, no intentaron acercarse a las tres ballenas, sino que permanecieron a cierta distancia, prácticamente parados por la falta de viento. Las ballenas llegaron incluso a acercarse al velero, curiosas por la actitud tranquila de los navegantes.
Algunas embarcaciones que a última hora de la tarde del sábado salían a pescar los calmares, pudieron verlas justo en la pesquera habitual al través del Cap de Regana.
El rorcual común, que puede llegar a medir 24 metros, es el segundo animal más grande del planeta, sólo superado por la ballena azul. Vive en el Mediterráneo y durante el invierno viaja al norte de África e incluso pueden salir por El Estrecho.
En verano, los rorcuales se agrupan en el norte de Baleares, llegando al Mar de Liguria. Los tres ejemplares avistados el sábado en Palma parecían alimentarse de grandes bancos de peces justo a la vista de los navegantes.


