Si utilizamos el sentido del humor, podríamos bromear diciendo que Autoridad Portuaria de Baleares, APB, podría sacar pronto una concesión para explotar con hamacas y sombrillas la nueva playa que está surgiendo al lado de la bocana del puerto de El Molinar.
Podríamos decirlo exagerando la realidad pero lo que no es ninguna exageración es afirmar que la nueva concesionaria del puerto deportivo ubicado en el Caló den Rigo va a tener graves problemas para conseguir que cualquier embarcación de mínimo porte acceda a una dársena que lleva ya tres años vacía.
Todo esto ocurre cuando la empresa Nautic Assets Developers Team, S.L. consiguió hacerse en noviembre del año pasado con la concesión de esta dársena en un proceso concursal que se ha prolongado durante los ya citados tres años. Medio año después, esta empresa no ha tomado posesión todavía de las instalaciones.
Gaceta Náutica publicó en septiembre de 2021 que la profundidad en la bocana del puerto del Molinar oscilaba entre los 40 y los 80 centímetros, lo que imposibilitaba el acceso de cualquier embarcación de más de ocho metros. Vista la imagen que ilustra esta información es fácil suponer que el calado se habrá reducido todavía más en este tiempo.
La Autoridad Portuaria ha aseverado que tiene previsto licitar ‘por vía urgente’ el dragado del fondo marino de la dársena de El Molinar para extraer 1.400 metros cúbicos de roca y arena, pendientes de retirar desde la finalización de las obras de la dársena en 2020.
La profundidad en la bocana no es el único problema. Seis meses después de la resolución del concurso, como también se puede comprobar en la imagen adjunta, todavía siguen en el puerto las casetas de obra. En marzo de 2023, antes de resolver la concesión, el entonces presidente de Autoridad Portuaria, Jaume Colom, achacaba el retraso en el proceso a las obras en el edificio social del antiguo Club Marítimo Molinar de Llevant.
Las obras del antiguo edificio social, en apariencia ya terminadas, se iniciaron en mayo de 2021 y, según el proyecto de ejecución, debían estar finalizadas a principios de 2022. Sin embargo, el concurso para decidir la concesión se había licitado un año antes y las plicas se abrieron en octubre de 2020, es decir, siete meses antes de que empezaran las obras.
Los pliegos del concurso para la concesión de la dársena de El Molinar establecían de salida una tasa de ocupación de 58.500 euros al año y una tasa de actividad del 4% sobre el volumen de negocio. La empresa ganadora propuso adicionalmente una cantidad fija anual de 68.000 euros en concepto de mejora de las tasas de ocupación y de actividad, que se suma a las cantidades anteriores.
Nautic Assets Developers Team, S.L. se ha comprometido a invertir 672.000 euros en la colocación de nuevos pantalanes y otras instalaciones y gestionará la concesión por un plazo de 18 años. Además, asumirá el edificio que se destinará a bar-cafetería-restaurante en su planta baja y a actividades sociales y culturales en el primer piso.
60 metros de un inútil islote
Los problemas de calado han sido constantes durante los últimos tiempos en el puerto de El Molinar. Por este motivo, la histórica concesionaria del Club Marítimo Molinar de Llevant ofreció en su propuesta para mantener las instalaciones la construcción de un muelle de abrigo que solucionara definitivamente la cuestión. En aquel momento, APB, con Juan Gual al frente, descartó esta opción y se inclinó por la construcción de una estructura artificial para acabar con la acumulación de sedimento.
Lo que inicialmente debía ser un dique sumergido terminó convertido en un islote de casi 60 metros a raíz de las alegaciones de la Capitanía Marítima, que solicitó que la mole emergiera y fuera debidamente señalizada para evitar varadas accidentales. El dique se había proyectado sin informe de impacto ambiental, a pesar de que su función consiste en modificar las corrientes marinas. La APB alegó que no estaba obligada a pasar este trámite.
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