La Autoridad Portuaria de Baleares (APB) destinará 217.444 euros en el dragado del puerto de El Molinar antes de traspasar la gestión de la dársena a la empresa Desarrollos Concesionales Insulares (DECOIN), ganadora del concurso para la explotación de las instalaciones que ocupó el histórico Club Marítimo Molinar de Levante (1917) hasta su desaparición. Los trabajos darán comienzo el próximo 20 de mayo y serán llevados a cabo por la firma Servicios Profesionales Submarinos (Seprosub).
Antes del inicio de la “adecuación de los calados en el Molinar del puerto de Palma”, como ha sido denominado el objeto del contrato, la adjudicataria deberá realizar una prospección submarina previa para descartar la presencia de especies marinas protegidas. Los controles medioambientales exigidos por la APB comprenden también el control de los dragados a través de una medición semanal de la turbidez del agua y de posibles materiales contaminantes cada 15 días, así como la determinación de la humedad de los sedimentos extraídos del fondo marino antes de su transporte.
El calado actual de la dársena del Molinar impide por completo la operatividad portuaria, hasta el punto de que, según adelantó Gaceta Náutica, en los últimos meses se ha formado una pequeña cala en su interior.
La arena se ha estado colando por la bocana del puerto y acumulándose en el lecho marino durante años, a pesar de la construcción de una isla artificial de 60 metros de largo por 12 de ancho cuya función era, precisamente, evitar la acumulación de sedimentos.
El Club Marítimo del Molinar perdió su concesión al no aceptar la Autoridad Portuaria de Baleares el proyecto de ampliación con el que pretendía, entre otras cosas, hacer frente a los problemas de calado. El entonces presidente del organismo portuario, Juan Gual, convenció a la directiva y a los socios del club para que retiraran su propuesta de un puerto más grande, con la bocana situada a mayor profundidad, y asumió las obras de lavado de cara del Port Petit que pedían los vecinos.

El islote proyectado frente a la bocana del Molinar tenía por objeto evitar la acumulación de sedimentos.
Los técnicos de la APB consideraron que la colocación de un dique exento sumergido -sin impacto visual- reduciría la entrada de arena en el puerto, pero la Capitanía Marítima exigió que esa construcción fuera visible para evitar varadas de las embarcaciones que navegan por la zona. Así fue como emergió el islote cuya utilidad pone ahora en cuestión la aparición de la playa interior y la necesidad de realizar un dragado con cargo al erario antes de entregar las instalaciones al nuevo concesionario.
El presupuesto de adjudicación de la obra del Molinar ascendía en un primer momento a 2.551.285,85 euros, pero su coste final ha superado los 3,6 millones. A esta cantidad hay que sumarle los 217.444 euros más IVA del dragado.
PROMESA INCUMPLIDA
Según consta en un audio al que tuvo acceso este diario, Gual garantizó la continuidad del club durante medio siglo. La grabación es de febrero de 2017 y en ella el ex presidente de la APB afirma lo siguiente: «La Autoridad Portuaria recoge esta retirada del proyecto de ampliación del Club Marítimo, proyecto que era inviable, y acepta una nueva propuesta que ha de ir orientada a mantener el número de amarres, por el cual este club se puede incluso garantizar 50 años más de su existencia y seguir disfrutando, pues, de la práctica del deporte en este rincón de Palma tal como está ahora».
Pero el Club Marítimo del Molinar no obtuvo la concesión prometida. El puerto salió a concurso en 2020 y fue adjudicado a la mercantil DECOIN en noviembre de 2023. Sin instalaciones y acosado por sus propios vecinos, que se opusieron ferozmente a la ampliación del puerto, el club más en activo antiguo de Baleares terminó por desaparecer.

