Sete Benavides permanecerá siempre en la historia del deporte y del piragüismo balear. Sus triunfos internacionales pusieron de moda este deporte y su entrenador de toda la vida y ahora seleccionador nacional, Kiko Martín, siempre se refiere al ‘efecto Sete’ para intentar explicar la revolución positiva que supusieron en Baleares los logros y hazañas deportivas del canoísta del RCN Port de Pollença.
El Govern balear quiso reconocer ayer la importancia de la aportación de Sete Benavides al deporte en las Islas con un homenaje oficial en el Consolat de Mar con motivo de su despedida de la competición profesional.
La presidenta del Govern, Marga Prohens, no quiso perderse la celebración, a la que también asistió el conseller de Turismo, Cultura y Deportes, Jaume Bauzà, entre otras autoridades. Además, apoyaron a Benavides con su presencia los piragüistas del Centro de Tecnificación Deportiva de las Illes Balears, representantes de la Federación Balear de Piragüismo y sus familiares. En el escenario, un gran panel presidía el acto con el lema "Gràcies, Sete".
El canoísta del Reial Club Nàutic Port de Pollença Sete Benavides, medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, anunció el pasado mes de abril su retirada de la alta competición, aunque seguirá ligado al piragüismo como entrenador.
Además de su podio olímpico, que le fue reconocido con nueve años de retraso por la descalificación de uno de sus rivales, Sete Benavides ha sido cuatro veces subcampeón continental y posee cuatro medallas en campeonatos del mundo y otras seis en campeonatos de Europa, además de un bronce en los Juegos Europeos de 2019. Sus éxitos deportivos supusieron un gran impulso para el piragüismo en Baleares.
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