Hace unos meses Gaceta Náutica publicaba una imagen de la ‘playa’ que se había formado por la acumulación de arena en la dársena del Molinar, aún pendiente de entregar al nuevo concesionario. Autoridad Portuaria de Baleares, APB, puso en marcha un procedimiento de urgencia para sacar el sedimento del agua con un presupuesto de 217.000 euros.
El dragado terminó, según datos de APB, el pasado 17 de julio y, con una eficacia envidiable, ese sedimento se ha trasladado ya a una zona habilitada en los Muelles de San Carlos, en el Puerto de Palma, para ser utilizado en las obras de remodelación del Paseo Marítimo. La información facilitada desde Autoridad Portuaria precisa que el material no se ha utilizado todavía porque tiene que secarse y analizarse para comprobar su composición.
Durante los trabajos de dragado de la dársena del Molinar los camiones se han sucedido trasladando constantemente toneladas de sedimentos desde el lugar de origen hasta la zona habilitada por APB en los Muelles de San Carlos, donde se ha dispuesto una zona para el vertido de este material.
Esta rapidez en el dragado contrasta con el bloqueo que sufre este tipo de trabajos en los puertos que dependen de la comunidad autónoma, en los que este procedimiento se puede eternizar hasta llegar al punto de hacerse difícil o imposible la navegación en algunos puntos dentro de estas instalaciones. El problema es que la Comisión de Medio Ambiente, recientemente desaparecida, exigía analizar los lodos antes de su extracción y prever un vertedero hasta ahora inexistente para dejar el sedimento del dragado.
¿Podría haber encontrado APB la solución a este grave problema?


