Investigado por homicidio y por omisión del deber del socorro. El alemán de 34 años que guiaba la noche del viernes el yate La Luna, que arrolló un pequeño bote que pescaba calamares en las inmediaciones del puerto de Cala Bona, tendrá que responder ante la Justicia. Como consecuencia del brutal choque, perdió la vida el joven Guillem Comamala, de 20 años. La Riva Ribelle 66 negra que pasó por encima del bote ni siquiera se detuvo tras el incidente y no fue localizada hasta el día siguiente en el muelle de Porto Cristo, gracias a las pesquisas de la Guardia Civil.
El patrón alemán del lujoso yate, que había viajado a su país de origen al día siguiente del fatal accidente, acudió esta mañana a declarar en compañía de su abogado a la Comandancia de la Guardia Civil en Palma para tener la oportunidad de explicar su versión sobre lo sucedido, según adelantó ayer en primicia Gaceta Náutica. Finalmente, se ha negado a declarar ante los agentes del Grupo de Homicidios de la Benemérita y ha quedado en libertad a la espera de posteriores actuaciones judiciales.
Según informa el diario Última Hora, un juzgado de Manacor se hará ahora cargo de la investigación para valorar todas las pruebas relacionadas con el caso y tomar declaración a los implicados y testigos.


