La ruta de tráfico de seres humanos que une la costa argelina con Baleares ha estallado definitivamente este verano y amenaza con convertirse en la más caliente del Mediterráneo tras la intensificación de los controles fronterizos marítimos en Italia. La mayor oleada de la historia, con 59 embarcaciones y 1.060 inmigrantes llegados durante el pasado mes de agosto, colapsó a los cuerpos y fuerzas de seguridad, poniendo de nuevo sobre la mesa la gravedad de un fenómeno que fue negado durante años por las autoridades estatales y regionales.
Las cifras acumuladas son elocuentes: los 2.370 inmigrantes que habían alcanzado las Islas por vía marítima a finales del mes pasado, a bordo de 187 pateras, superan a los que lo hicieron a lo largo de todo el año anterior.
Las mafias que controlan este lucrativo negocio en la costa de Argelia han visto aumentados exponencialmente sus beneficios ante la renuncia del Gobierno español a hacerles frente en las aguas internacionales. Esta situación se ha traducido en una mayor frecuencias de las oleadas, en la ampliación geográfica de los flujos migratorios (cada vez llegan más subsaharianos, incluso orientales), en la utilización de embarcaciones más grandes y en un aumento del precio de los billetes, que llegan a alcanzar los 3.000 euros por persona. Los ingresos obtenidos por las organizaciones criminales dedicadas a facilitar la inmigración irregular superarían ya los 4 millones de euros en lo que va de año, según fuentes policiales.

Patrullera de la Guardia Civil con un grupo de migrantes interceptados en Mallorca. / Luis Fernández.
INFORMACIÓN INCOMPLETA
La información que ofrece la Delegación del Gobierno en Baleares es muy escueta y está limitada por el Ministerio de Interior al reporte de las recaladas de las pateras de manera individual, sin precisar detalles como el sexo y las edades de los inmigrantes, las características de determinadas embarcaciones, el punto exacto del rescate o el destino que corren los tripulantes una vez que han sido detenidos. Se sabe que una mayoría de ellos –todos los que no se identifican como menores, en cuyo caso son derivados a un centro de acogida– quedan en libertad con una orden de expulsión inejecutable debido a la ausenciade relaciones entre España y Argelia. El cierre de la frontera por la pandemia y el posterior cambio de postura del Gobierno de Pedro Sánchez en relación al conflicto del Sáhara Occidental han impedido la devolución de un solo inmigrante irregular llegado a las Islas desde hace cuatro años.

Patera abandonada en alta mar después de haber sido interceptada por la Guardia Civil. / GN
DELINCUENCIA ASOCIADA
El archipiélago no se había visto sometido a semejante presión migratoria por su frontera marítima en toda su historia y, según vaticinan expertos policiales, el fenómeno se incrementará si no se producen cambios drásticos. Es la opinión de José María Manso, quien fuera inspector jefe de la Brigada de Extranjería del Cuerpo Nacional de Policía en Baleares durante 20 años, quien en una entrevista concedida al director de Es Radio en Baleares, Gabriel Torrens, explicó que las oleadas dirigidas desde Argelia empezaron tímidamente en 2020, coincidiendo con la emergencia sanitaria declarada por la pandemia de coronavirus.
«Antes del COVID llegaba una patera y era algo casi anecdótico, ya que devolvíamos al 100% de las personas, salvo a los menores». Manso recordó que, a pesar de las evidencias, la Delegación del Gobierno en su momento «dijo que la ruta argelina no existía, que eso no era verdad». «Luego nos dimos cuenta de que no era únicamente una vía de entrada de argelinos a Baleares, sino también de subsaharianos: han venido somalíes, han venido asiáticos, han venido de todos los sitios… E irá a más. Las personas que vienen son de todas las clases y colores. Yo quiero pensar que la mayoría buscan una mejora en sus vidas. Pero también las hay que son delincuentes en el lugar de donde proceden; saben que delinquir aquí [en España] es bastante barato y rentable, y deciden probar este mercado laboral», añadió el ex responsable de Extranjería, liberado de las ataduras que le acarreaba su cargo a la hora de analizar la situación.
DESPLIEGUE DE LA ARMADA
Una reciente propuesta del Partido Popular de desplegar a la Armada para el control de las fronteras marítimas fue acogida con escepticismo por los responsables de Salvamento y con manifiesta hostilidad por las formaciones de la órbita progresista, al considerar unos que no tendría ninguna utilidad y los otros que equivaldría a criminalizar el fenómeno migratorio. Pero no todo el mundo piensa así. Gaceta Náutica ha recabado el parecer de un alto mando del Ejército con experiencia en destinos en el Magreb. Su respuesta ha sido clara y concisa: «Patrullar el límite de nuestras aguas no serviría de nada, habría que hacerlo en aguas internacionales, a 13 millas de la costa argelina, y devolver al puerto seguro más cercano a los náufragos. Con los países del Magreb sólo funciona la posición de firmeza, si les das la mano te cogen el brazo».


