Mallorca, en el conjunto de las Islas Baleares ha sido durante siglos cruce de culturas y civilizaciones, todas ellas venidas de la mar. Fenicios, romanos y cartagineses, vándalos y vikingos, visitaron las Islas hasta el siglo IX de nuestra era, y la ocupación islámica se prolongó durante más de tres siglos hasta el siglo XIII. En la Madina Mayurqa medieval, gracias a la buena convivencia de judíos y cristianos, tuvo gran importancia la escuela cartográfica mallorquina. Por otra parte, desde el siglo XVI, se desarrolló una gran actividad comercial y profesional sobre la construcción naval y los oficios de maestro de ribera y calafate, que fueron desapareciendo a principios del siglo XX, con la llegada de los barcos a vapor y a motor, construidos con otros materiales más resistentes como el acero.
Muchas piezas y documentos de este patrimonio cultural se han conocido gracias a la labor de la de la Asociación de Amigos del Museo Marítimo, surgida en los años 50. Años más tarde, se encontró y recuperó en el Rastro de Madrid, la Memoria del Museo Marítimo de Baleares. Este hecho habla por sí mismo del poco interés de la época en conservar este patrimonio que albergaba el citado Museo, abierto en 1951 y cerrado en 1976. La inauguración del Museo Marítimo de Mallorca en 2018, fue un respiro para los amantes del mar y de la navegación, y sobre todo para la cultura y patrimonio marítimo y naval de las Baleares.
Todo ello tiene que ver con la navegación. Hasta finales del siglo XIX en Mallorca no se hablaba de la navegación de recreo, ni se conocía la vela latina, sino por los marineros o gente del mar que faenaba con la pesca o las mercancías. La posibilidad de tener un pequeño “bote” o llaüt para el disfrute personal no llegó hasta mediado el siglo XX, cuando se notó en Mallorca una gran expansión comercial e industrial propiciada por la llegada del turismo a la Isla, incluyendo el turismo náutico/marítimo y la llegada de grandes yates, competiciones de gran nivel y grandes cruceros.
La historia de los 125 años de la Vuelta a Mallorca surge de la casualidad, cuando se encontró en el Archivo Can Clar de Llombards (Santanyí), un documento manuscrito de los antepasados de la familia. Enseguida comprendieron que se trataba de un relato de gran valor histórico y documental, realizado en lengua propia y considerado el primer testimonio de mallorquines sobre la primera vuelta recreativa a la Isla. Así fue como Margarita Clar y su esposo Sebastián Adrover dieron a conocer el texto original, redactado por Mossèn Clar, a modo de cuaderno de bitácora. Las Instituciones apoyaron la idea de plasmarlo en un libro titulado Diario de la expedición santañinera alrededor de la Isla de mallorca. 1899, publicado en 2022 por la Editorial El Gall de Pollença (Mallorca).
Entre el 25 de julio y el 3 de agosto de 1899, un grupo de nueve amigos de todas las esferas sociales, decidieron embarcarse, literalmente, en una aventura que los llevaría a realizar la vuelta a Mallorca a bordo del llaüt San Miguel, aparejado con vela latina, la primera vuelta a Mallorca de recreo documentada por mallorquines y precursora del deporte a vela.

Imagen de la presentación en Cala Figuera de la conmemoración de los 125 años de la primera vuelta a Mallorca en embarcación recreativa.
Así fue como surgió la idea de rememorar los 125 años de la Primera Vuelta a Mallorca. Detrás de este proyecto estaba el director del Museo Marítimo de Mallorca, Albert Forés apoyado en un equipo de incondicionales colaboradores para la causa: la Asociación de amigos del Museo Marítimo de Mallorca, la Real Liga Naval Española, la Real Asamblea Española de Capitanes de Yate (RAECY), la Asociación Alzinaires,la Federación de Cofradías de Pescadores de las Islas Baleares, la Cofradía de Pescadores de Palma, Jaume Amengual, artesano náutico, patrón y coordinador de los patrones del resto de embarcaciones, la Asociación Ran de Mar, y la Federación de Asociaciones de Vecinos de Palma, entre otras muchas, así como todas las instituciones autonómicas e insulares, y los puertos y Ayuntamientos en donde ha recalado la aventura.
Las protagonistas han sido nueve embarcaciones de vela latina: Alconassar, Alzina, Besitos, Brandó, Posidonia, San Miquel, Santa Elisabeth, El Único, Sa Rata, Cala Sarral, María Gloria, La Balear y el pailebote Santa Eulalia, si bien estas últimas solo participaron en determinados tramos. La Balear, lo hizo desde la salida de Cala Figuera hasta Porto Cristo, y desde Sóller a Palma. En Sóller les esperaba el pailebote de tres palos Santa Eulalia, patrimonio del Museo Marítimo de Barcelona, que llegó al mando del director de la institución, Enric García.
Desde el 22 de marzo, fecha de presentación de esta aventura por parte del Consell de mallorca en Cala Figuera, la travesía se vio precedida por un variado programa de actos y conferencias llevados a cabo en el Centro Multidisciplinar de S`Abeurador y la Casa de Cultura Ses Casas Novas en Santanyí.
Los coautores del libro sobre esta vuelta a Mallorca dieron cuenta de todos los detalles del manuscrito: la narración del desembarco en diversos puntos de la costa para conocer lugares, poco accesibles por tierra, la descripción de la belleza de los paisajes, las Cuevas del Drach y de Artá, la logística, la cocina de a bordo y su llegada a Palma, visitando la Catedral.
La concentración de las nueve embarcaciones participantes en esta vuelta de aniversario se inició en Cala Figuera el 25 de julio, y zarpó finalmente el día 26 acompañada por La Balear. El punto final llegó en Palma el 3 de agosto en el Muelle de Pescadores tras haber recalado a lo largo de más de una semana en Portocolom, Porto Cristo, Cala Rajada, Alcúdia, Sóller, Banyalbufar y Andratx.
Esta aventura marinera conmemorativa no habría sido posible sin el empuje del Museo Marítimo de Mallorca, su equipo y las Instituciones colaboradoras. No podemos olvidar nuestras raíces y la pasión por el mar, ese bien tan preciado que tenemos a nuestro alcance. La conmemoración de la Vuelta se ha convertido en una oportunidad para conocer las costumbres y cultura de la Isla, las embarcaciones tradicionales y la navegación a vela, el respeto al medioambiente, el trabajo en equipo y el disfrute de lo sencillo, de la naturaleza, del contacto con el mar, de nuestras hermosas calas, de la paz que se respira escuchando el sonido del mar, de cómo, siguiendo el ejemplo de nuestros antepasados, se puede disfrutar tanto con tan poco.


