Nuevas revelaciones sobre el naufragio del megayate Bayesian han arrojado luz sobre las posibles causas del trágico suceso que costó la vida a ocho personas frente a las costas de Sicilia el pasado agosto. Unas fotografías recientemente publicadas en The Times, tomadas momentos antes del hundimiento, podrían refutar la teoría que apuntaba a un error humano por parte de la tripulación. Las imágenes, capturadas desde un bote auxiliar por pasajeros de una goleta cercana, muestran que tanto la escotilla de carga de babor como la playa de popa estaban completamente cerradas, lo que desacredita la idea de que el agua entró por esas zonas y provocó el hundimiento del yate.
La goleta, capitaneada por Karsten Borner, fue testigo directo del naufragio. Momentos antes de la tragedia, uno de sus pasajeros habría tomado una serie de fotografías del Bayesian fondeado en la bahía de Porticello, en Palermo. Según explica Pipe Sarmiento, abogado y periodista especializado en siniestros marítimos, quien ha estado investigando el caso en Sicilia, Borner se acercó en su bote auxiliar para admirar el yate de lujo, dotado del mástil de aluminio más alto del mundo, junto a algunos de sus clientes. En aquel momento nada hacía presagiar el desastre.
El naufragio del Bayesian fue un episodio trágico e incomprensible. El yate, una joya de la ingeniería naval de 60 metros de eslora y valorado en más de 50 millones de euros, se hundió en extrañas circunstancias. En medio de una fuerte tormenta, el megayate volcó de forma repentina mientras estaba fondeado. Los primeros informes apuntaron a una desidia por parte de la tripulación, sugiriendo que dejaron abiertas algunas escotillas, lo que habría permitido la entrada masiva de agua. Sin embargo, estas nuevas pruebas fotográficas contradicen esa versión.

La escotilla de carga de babor estaba cerrada la noche del naufragio.
Sarmiento, colaborador de Gaceta Náutica a través de su blog Temporales y Naufragios, cree que estas imágenes “tiran por la borda” la teoría de Perini, el astillero que fabricó el yate, el cual acusaba a la tripulación de no haber cerrado debidamente las escotillas y la playa de popa. El periodista subraya, no obstante, que aún quedan muchas incógnitas por despejar. Entre ellas, destaca la posibilidad de que, durante el vuelco del barco, los baos bajo la cubierta se deformaran, lo que habría impedido abrir las puertas de los camarotes, atrapando a las personas en su interior.
La historia del Bayesian ha alcanzado una dimensión global no sólo por la enormidad del barco naufragado, sino por la identidad de las víctimas. Murieron en el accidente el armador de la nave, el potentado británico de la tecnología Mike Lynch; el presidente del banco Morgan Stanley International, Jonathan Bloomer; el abogado Chris Morvillo y las esposas de los dos últimos, además del cocinero, Ricardo Thomas, cuyo cadáver fue rescatado en los momentos posteriores al hundimiento junto a otras 15 supervivientes entre los que se encontraban el resto de la tripulación, un bebé y la mujer de Lynch, cuya hija Hanna, de 18 años, también pereció en el naufragio.
El magnate de la informática celebraba con este crucero por aguas italianas su reciente absolución en un procedimiento judicial por fraude que le perseguía a ráiz de la venta, en 2011, de la empresa Autonomy a la multinacional Hewlett-Packard (HP) por más de 11.000 millones de dólares.
Las investigaciones iniciales se centraron en la posible negligencia de la tripulación y en la responsabilidad del astillero, pero este nuevo testimonio gráfico, que ha sido acogido con interés por la prensa br, podría marcar un giro en la investigación. Sarmiento afirma que el caso está lejos de estar cerrado y sugiere que la deformación estructural del Bayesian, causada por el golpe de la tormenta, pudo haber jugado un papel crucial en el fatal desenlace.


