El pasado fin de semana, un velero fondeado de manera irregular se hundió frente a la rampa del Club Nàutic Port de Pollença debido al fuerte temporal, afectando la operativa del puerto. Este incidente es el cuarto de similares características registrado en menos de un mes en las Bahías de Pollença y Alcúdia.
La entidad ambiental Arrels Marines ha alertado de la contaminación generada por estos naufragios, que incluye el vertido de combustible, residuos de fibra de vidrio y baterías e impacta negativamente las zonas de especial conservación (LIC) de Pollença y Alcúdia. Asimismo, la organización ha criticado a la Conselleria del Mar por la falta de medidas efectivas para abordar este problema recurrente.
El Ayuntamiento de Pollença ha mostrado su preocupación ante la regularidad con la que se producen estos hundimientos. En 2015, la entonces Conselleria de Medi Ambient rechazó la propuesta de instalar un campo de 200 boyas reguladas, gestionadas y mantenidas por un operador, aduciendo razones medioambientales. Sin embargo, el tiempo ha demostrado que esta decisión no ha evitado los daños a las zonas costeras.
La Bahía de Pollença ya vivió una situación crítica en 2020, cuando la borrasca Gloria dejó una veintena de embarcaciones varadas sobre la arena del Port de Pollença. Este antecedente y los recientes hundimientos ponen de manifiesto la falta de medidas para regular los fondeos y proteger tanto el entorno como las infraestructuras locales.

