Territorio del águila pescadora
Varios ejemplares pescan a diario en la desembocadura de Sa Riera y entre los muelles del Real Club Náutico de Palma, un hecho insólito hasta la fecha

Varios ejemplares pescan a diario en la desembocadura de Sa Riera y entre los muelles del Real Club Náutico de Palma, un hecho insólito hasta la fecha

Un ave sorprendentemente grande sobrevuela las aguas del Real Club Náutico de Palma. Tiene el vientre blanco y las alas color pardo. Su silueta delata claramente que no es una gaviota, así como su manera de volar, elegante y sosegada. Entonces, en un quiebro sorprendente, se lanza en picado en la desembocadura de Sa Riera, de donde saca victoriosa un pez.  

El águila pescadora, una especie emblemática y catalogada como «vulnerable» en Mallorca, ha elegido este invierno el Real Club Náutico de Palma (RCNP) y sus inmediaciones como lugar de pesca diaria. Se trata de un hecho insólito hasta la fecha, ya que no había noticia de presencia de esta especie en las aguas del RCNP. Así lo confirma Toni Mas, halconero histórico del club y gran experto en rapaces: «Es cosa de este año, yo nunca lo había visto».

Durante los últimos dos meses, su presencia ha sido constante. Un ejemplar, o a veces incluso dos, han pescado tanto en la desembocadura de Sa Riera como entre los muelles del RCNP. «Es espectacular, vuela a baja altura, y se la puede ver de muy cerca, planeando y pescando», prosigue el halconero. 

Gaceta Náutica pudo presenciar una de las inmersiones del águila en la desembocadura de Sa Riera, después de más de diez minutos sobrevolando las aguas del club y de varios intentos fallidos de pesca, perseguida por las gaviotas, que trataban de expulsarla de su territorio. Finalmente, lo logró. Se lanzó con las garras por delante y se zambulló prácticamente en su totalidad, capturando un pez de tamaño medio, probablemente una lisa. Rápidamente, el ave sacó las alas del agua y emprendió de nuevo el vuelo, con su presa bien cogida y seguida una vez más por las gaviotas, que ahora trataban de robarle el pescado. A gran altura, el ave se alejó del puerto de Palma, en dirección a poniente, hacia un lugar tranquilo donde poder comer y descansar.

El águila pescadora ha deleitado este invierno a los socios del club con su pesca diaria, algo que no se había visto antes, pero ¿hasta qué punto el avistamiento de esta especie en el puerto de Palma es un hecho excepcional? Toni Muñoz, responsable del área de Conservación del Grup d’Ornitologia Balear (GOB) y biólogo especialista en el águila pescadora, afirma que «no es un hecho extraño ver ejemplares de esta especie  en cualquier punto del litoral de Baleares». Según Muñoz, es muy probable que el águila del RCNP sea un ejemplar inmaduro o juvenil, que no tenga todavía un territorio propio ni actividad reproductora, y que durante el presente invierno haya decidido acercarse hasta este lugar para comer. 

Las águilas de esta edad son menos temerosas de la civilización y buscan emplazamientos donde sea fácil pescar y con abundancia de peces, algo que explicaría la elección de la desembocadura de Sa Riera, a escasos metros de las obras del Paseo Marítimo, y donde los aportes del torrente producen una gran cantidad de vida acuática. 

Sin embargo, al mismo tiempo que son atrevidas para pescar, estas águilas son reservadas a la hora de elegir un lugar donde comer y descansar, que según Muñoz debe estar en una costa rocosa e inaccesible. El biólogo afirma que no hay ninguna referencia de estancia de águilas pescadoras en la Bahía de Palma, lo cual le hace aventurar que los ejemplares del Club Náutico, después de pescar, se dirigen a algún lugar tranquilo situado entre Calvià y Andratx.

El águila pescadora, cuyo nombre científico es Pandion haliaetus, es en estos momentos una especie vulnerable, según el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas. La Conselleria de Agricultura, Pesca i Medi Natural registró el año 2024 un total de 24 parejas reproductoras en Baleares. De ellas, solo doce se encuentran en Mallorca. La cifra se ha mantenido estable, en líneas generales, en los últimos cuatro años.

Pese a todo, Toni Muñoz advierte de que la especie está «en el filo de la navaja» y podría caer en cualquier momento en la categoría de «en peligro de extinción». Afirma que se encuentra «amenazada por circunstancias diversas» y que mientras en Menorca está estable y en Eivissa crece, en Mallorca registra un «ligero descenso».

Con sus ojos amarillos, destacando sobre una especie de antifaz de plumas negras, y un look a veces despeinado, el águila pescadora es una de las especies más emblemáticas de la fauna de Baleares. «Es muy especial, pertenece a una familia aparte, y aunque tiene aspecto de águila por sus garras y el pico curvado, estudios recientes han demostrado que filogenéticamente tiene un origen diferente», asegura Toni Muñoz.

Un animal excepcional que durante este invierno ha sobrevolado excavadoras, asfalto, lanchas y muelles de cemento en busca del preciado alimento para poder seguir adelante. Con un poco de suerte, tal vez en los próximos meses halle un territorio en las costas mallorquinas donde aparearse y establecerse. Lejos del mundanal ruido y los ojos indiscretos.

Gaviotas bajo control en el RCNP

El Real Club Náutico de Palma cuenta con un halconero, Toni Mas, cuyo trabajo consiste en hacer volar periódicamente un águila sobre los muelles y mástiles de las embarcaciones.  La finalidad de este trabajo es ahuyentar a las gaviotas, para evitar que se posen sobre las embarcaciones y provoquen molestias con sus excrementos. La advertencia debe irse repitiendo con frecuencia, ya que «cada año nacen miles de gaviotas», explica el halconero.  El ave predilecta para controlar la presencia de otras especies es el halcón común. Sin embargo, en lugares con muchos obstáculos (que en el caso del puerto son los mástiles de las embarcaciones) es mucho más apropiada un águila como la de Harris, más lenta y controlable.
 

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