Esta pregunta se la formulaba en el programa Planeta Azul (años 70), en el capítulo titulado La agonía del mar, el doctor Félix Rodríguez de la Fuente. Este mes de marzo se cumplen 45 años de su fallecimiento en un accidente aéreo en Alaska, mientras buscaba material para uno de sus programas sobre la naturaleza. Curiosamente, nació el 14 de marzo de 1928 y, cincuenta y dos años después, el 14 de marzo de 1980, perdió la vida en el mismo día del calendario. En aquel trágico suceso también fallecieron dos técnicos de su equipo.
Félix Rodríguez de la Fuente fue un divulgador incansable de la conservación y el conocimiento del medio natural. Creó programas como Alas y garras, La aventura de la vida, Planeta Azul y El hombre y la tierra. Redactó la Enciclopedia Salvat de la Fauna, traducida a 20 idiomas, y su legado audiovisual ha llegado a los cinco continentes.
Antes de subir a la avioneta en la que emprendió su último viaje, el 14 de marzo de 1980, pronunció unas palabras premonitorias: «Qué lugar más hermoso para morir». Hoy podemos valorar su figura como la de un visionario que, anticipándose a su tiempo, nos inculcó la necesidad de respetar el planeta y comprender su importancia. Hace ya décadas, denunciaba los conflictos entre el ser humano y la naturaleza, señalando la necesidad de una relación más equilibrada.
Su influencia fue enorme. Según su biógrafo Miguel Pou, en 1983 el 70% de los estudiantes de Biología afirmaban haber elegido su carrera inspirados por él. Su interés por la naturaleza abarcó no solo la fauna y los océanos, sino también espacios cercanos a quienes vivimos en este archipiélago. En 1972 comenzó a trabajar para lograr la protección de Cabrera, y en 1977 presidió la Comisión para la Conservación del Archipiélago de Cabrera. Llegó a afirmar: «Debo reconocer mi absoluto fracaso como hombre de la naturaleza si no conseguimos que Cabrera sea Parque Natural». También describió este enclave con una frase que aún resuena: «Cabrera es el Mediterráneo de Ulises a una hora de Mallorca».
Félix Rodríguez de la Fuente no llegó a ver Cabrera convertida en Parque Nacional Marítimo-Terrestre, ya que este se constituyó en abril de 1991. Sin embargo, su trabajo, junto con el de entidades como el GOB o el Fomento del Turismo de Mallorca, fue determinante para la conservación de este espacio natural, cuyo futuro en aquel entonces era incierto. Más allá de la protección del medio, la psicología ambiental actual subraya los beneficios que entornos como el Parque de Cabrera aportan al bienestar de las personas.
Hoy la tecnología nos permite recuperar muchas de sus series televisivas o, en noches de insomnio, escuchar La aventura de la vida. Opciones que, sin duda, pueden ser más enriquecedoras que otros entretenimientos hechos a medida.
Es urgente que el respeto ambiental sea un eje transversal en nuestro día a día. Félix Rodríguez de la Fuente comprendió que la clave no es solo vivir de la naturaleza, sino vivir con ella. Medio siglo después, con más conocimiento y ciencia, la situación debería haber mejorado. El planeta en su conjunto, y el mar en particular, merecen un respeto que aún está pendiente.


