Aristóteles Onassis armó el primero de los grandes yates de lujo, el Christina, de 99 metros, que había sido una fragata canadiense

Aristóteles Onassis armó el primero de los grandes yates de lujo, el Christina, de 99 metros, que había sido una fragata canadiense

Habría que definirlo como un cabrón, ya que así se comportó con casi todos con quienes se relacionó durante toda su vida, con la excepción de sus hijos Alexandros (preferido) y Christina.

Quizás la personalidad dura y despótica de Aristoteles Onassis (1906–1975) se forjó en su adolescencia, cuando tuvo que huir de su lugar de nacimiento, Esmirna (hoy Izmir), una ciudad que los griegos perdieron en su guerra de 1920 con los turcos. Allí vivía también una colonia de judíos sefardíes, emigrados 400 años antes, y una armenia. Ataturk  ataco los barrios armenio, judío y griego, cargándose a unos 50.000 residentes y obligando a huir a otros 200.000, la mitad de la población total. Los griegos de Esmirna no eran considerados turcos allí ni «griegos puros» en Grecia, y llevaron desde entonces el estigma de apátridas, ciudadanos de segunda. 

Onassis hablaba griego, turco, inglés y castellano, y decidió entonces, con 17 años, emigrar a Buenos Aires, mediante un pasaporte de refugiado. En Buenos Aires trabaja como operador telefónico y escuchando conversaciones entre inversores y agentes de bolsa consigue invertir bien e ir amasando un capital para futuros negocios. Por la noche estudia administración y gestión de puertos en la aduana argentina. Tuvo éxito importando tabaco turco, obtiene la ciudadanía argentina en 1929 y monta su negocio de carga marítima en Nueva York,  llegando a tener 70 buques. Operaba con banderas de conveniencia y no cumplía con las reglas internacionales de seguridad, pero sus precios eran bajísimos. 

Se casó con Christina Livanos, hija de otro importante naviero griego, en 1946, y tuvieron dos hijos nacidos en Nueva York, Alexandros y Christina. En 1953 llegó a Monaco y se hizo accionista mayoritario de la Societé des Bains de Mer, dueña del Casino, del Yacht Club de Mónaco y del Hotel de Paris. Convenció a Rainiero III para que declarara Monaco país libre de impuestos, y atraer superyates. El suyo, el Christina, de 99 metros, fue el primero de los grandes yates de lujo, había sido una fragata canadiense.

Era (es) precioso, grácil, elegante, ligero a la vista. Recibió allí a figuras mundiales de la política, las artes y las finanzas. Ser invitado al Christina era haber llegado al pináculo del nivel social internacional. Por allí pasaron Churchill, los Kennedy, Marilyn Monroe, Frank Sinatra y Elizabeth Taylor.  En 1959, María Callas y su marido acabaron allí su matrimonio cuando durante el viaje la Callas se transformó en su amante oficial.  Ella, famosa cantante de ópera, elevó aún más el perfil público de Onassis (Aris), quien en ese momento era el hombre más rico del mundo.

Su amistad con Rainiero III se deterioró en 1962, ya que Aris pretendía que Mónaco fuera su feudo y había comprado a varios políticos locales. Fue el dueño de Olympic Airways entre 1956 y 1974. 

Aris era un seductor compulsivo, y negoció casarse con Jacqueline Kennedy porque necesitaba contactos importantes en USA aunque seguía queriendo a Maria Callas, quien se sintió traicionada y se recluyó en París. La muerte de Alexandros en 1973 le ocasionó a Aris una profunda depresión. El Christina, rebautizado Christina O, seguía siendo de la familia, aunque no tan utilizado como en los 50 y 60, pero todavía seguía siendo el yate de lujo por excelencia, clásico, esbelto, con su piscina que se transformaba en pista de baile.

Aris murió de pena en 1975 debido a la pérdida de su hijo Alexandros; Maria Callas, en 1977, de pena por la muerte de Aris. Se dice que Aris finalmente quiso remediar el no haberse casado con ella y la llamó a su lado.

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