El Salón Náutico Internacional de Palma ha acogido este mediodía un debate centrado en el presente y futuro de la formación náutica en las Islas Baleares. La charla, organizada por el SOCIB y moderada por el subdirector de Gaceta Náutica, José Luis Miró, ha reunido a profesionales y docentes vinculados a la enseñanza y a la industria náutica para analizar los retos de un sector en crecimiento.
Han participado en el coloquio Carmen Peralta, jefa de recursos humanos de Astilleros de Mallorca; Fernando García Ríos, jefe de taller de la misma empresa; Javier Carbajosa, profesor del Centro Integrado de Formación Profesional Nauticopesquera de Palma; Sebastián Monserrat, profesor del CIFP L'Embat, y Luca Vecchio Catelli, alumno de este último centro.
Uno de los consensos del debate ha sido que la formación náutica que se ofrece actualmente en Baleares es sólida. De hecho, en el caso de Astilleros de Mallorca, el 80% de la plantilla procede del centro de formación profesional de Palma.
Durante el intercambio de ideas también se ha puesto de relieve el tiempo medio de adaptación de los recién titulados a la realidad laboral de un astillero, estimado en torno a cuatro años, aunque depende de la personalidad de cada empleado. A partir de ese momento, según han señálado Fernando García y Carmen Peralta, la mayoría de trabajadores están preparados para asumir la responsabilidad que conlleva operar con materiales y bienes muy costosos. Otro aspecto destacado ha sido el perfil de trabajadores que, tras haber estado embarcados, deciden reorientar su carrera hacia el mantenimiento. García ha indicado que son los más apreciados porque, además de poseer conocimientos técnicos, saben ponerse en el lugar del cliente.
La enseñanza de la Nauticopesquera está orientada a formar marinos, pero la realidad es que la mayor parte de alumnos terminan trabajando en la potente industria del mantenimiento balear.
Javier Carbajosa ha advertido, no obstante, que "hay una luz roja encencida en el cuadro de mandos", refiriéndose a que hay empresas que se están reposicionando fuera de Baleares ante la subida de los costes y la falta de espacio, a las espera de que sustancie el plan director del puerto que prevé la reubicación del polígono de mantemiento y reparación en la zona del Castillo de San Carlos. Sebastián Monserrat, por su parte, ha abogado por promover también el sector mantenimiento de esloras hasta 24 metros y no jugar todas las cartas al negocio de los grandes yates.
Luca Veccio, nieto de pescador, ha explicado su experiencia como alumno y ha lamentado que, en algunos casos, las plazas de formación estén ocupadas por personas que no se toman en serio los estudios. Otros estudiantes que han participado en el coloquio durante el turno de preguntas se han quejado de que los grandes yates prefieran trabajar con marinos extranjeros, estando los españoles mejor preparados, y una empresaria del ramo de la contratación de tripulaciones les ha aconsejado que, además de estudiar náutica, aprendan inglés, ya que es un factor determinante a la horas de encontrar trabajo.
Los ponentes de Astilleros de Mallorca y el moderador han sido obsequidos por la organización con una obra de la artista Aina Verdera, ex profesora de la Nauticopesquera.


